El mercado americano acumula su noveno año subiendo.  Aunque la volatilidad parece que ha vuelto para quedarse, sigue habiendo una oportunidad para invertir en Wall Street. Más sabiendo que estás comprando el 60% del crecimiento mundial. Eso sí, no todo  vale. Sectores como el de tecnología, bancario, de corte más  value y del universo small y mid caps pueden ser algunos de los ganadores.

Después de nueve años de tendencia alcista en el mercado de renta variable americano – a razón de unas políticas de los bancos centrales ultraexpansivas que han inundado de liquidez a los mercados – es momento de plantearse si sigue habiendo oportunidad a la hora de invertir en este mercado teniendo en cuenta que 1) la FED ha comenzado a restringir su política monetaria y a subir tipos, 2) hay activos que han llegado a niveles de valoración importantes y 3) ningún ciclo alcista de bolsa ha durado más de 10 años.

Los expertos creen que sí, que no hay razones por las cuales no seguir manteniendo una posición en este mercado teniendo en cuenta que “es uno de los mercados más sólidos entre los desarrollados, tiene buenos fundamentales y está a unos niveles muy sostenidos”, explica Patricia López, directora de cuentas de Schroders. De hecho, los gestores de Robeco incluso creen que hay razones para pensar que incluso el S&P500 duplique su rentabilidad en los próximos 5-6 años. En este sentido, Ana Claver, responsable de ventas de la gestora en España recuerda que estamos en un momento de crecimiento económico, las compañías están dando buenos resultados, la inflación no llega a niveles preocupantes y en 2018 es probable que veamos un ciclo global sincronizado, pico de crecimiento en beneficios, pico de posicionamiento en renta variable por parte de los inversores, bancos centrales que están empezando a hacer ventas netas…con lo que en este ciclo alcista tardío, podemos  ver caídas como las que hemos visto donde empiezan a subir las volatilidades”.

 

 

De izda a dcha:
Silvia Morcillo (Ei), Felipe López (Self Bank). Jessica Manrique (Cygnus AM), Aurelio García del Barrio (IEB), Ana Fernández (AFS Finance Advisors EAFI), Óscar Esteban (Fidelity), Ana Claver (Robeco), Mauro Lorán (Aberdeen Standard Investment), Patricia López (Schroders) y Luis Martín (BMO Global AM)

Y sin embargo, desde un punto de vista del inversor particular, siempre hay que tener Estados Unidos. “Porque representa un 60% del crecimiento mundial, las compañías más importantes están ahí y, desde el punto de vista de posicionamiento de cartera, todo inversor debería estar a largo plazo sí o sí en Estados Unidos”, reconoce Luis Martín, responsable de BMO Global AM en España y Portugal. Pero en este escenario no hay que obviar que “a medida que Estados Unidos se pone más caro, Europa es más barato y, de repente, al mercado americano le ha salido un competidor que es la renta fija americana, lo que hará que muchos inversores miren a la deuda americana porque nos les compense asumir el riesgo de la renta variable en los niveles en los que está”, explica este experto. Por lo que desde un punto de vista táctico hay que infraponderar Estados Unidos en cartera aunque, desde un punto de vista estructural, tiene que tener presencia en cartera. “Hay que seguirlo por el peso que tiene en los índices mundiales pero evidentemente son nueve años seguidos subiendo y no creemos que vaya a subir nueve años más”, sentencia Felipe López-Gálvez, analista de Self Bank.

“Parece bastante precipitado embarcarse en la mayor política fiscal de la historia de Estados Unidos cuando la economía está al pleno empleo y creciendo. Esto puede ser peligroso”

 

Uno de los riesgos en el horizonte es el programa fiscal de Trump que, aunque a corto plazo puede tener un efecto positivo para la renta variable, a largo plazo las consecuencias pueden ser algo más nefastas. Aurelio García del Barrio, Profesor del IEB recuerda que la economía estadounidense tiene un nivel de deuda significativo “y, con esta reducción de impuestos, aumentará el nivel de deuda en manos del público. En términos de ingresos netos podría captar unos 400-450.000 millones de dólares y con eso, apenas pagaría un tercio del impacto de la política fiscal”. Una política que es “la manos acertada en estos momentos del ciclo, viendo que la economía funciona bien si no deja que se estabilice, se expone a un riesgo  adicional que en este momento no es necesario. Si hemos tenido un programa de política monetaria y de compra de bonos que ha sido capaz de  generar un crecimiento por encima del 2% ¿para qué vas a meter un inventivo mayor?”, se pregunta Mauro Lorán, Senior Sales de Aberdeen Standard Investment.  Lo que está haciendo Trump es comprar “crecimiento a futuro y lo está trayendo al presente. Pero si haces esto y cuando llegues al futuro no tienes dónde crecer y esas políticas están agotadas, llevarás a la economía a una situación en que la recesión que nos venga será más agresiva de la que vendría en una situación normal”, reconoce  el experto de BMO Global AM quien cree que “parece bastante precipitado embarcarse en la mayor política fiscal de la historia de Estados Unidos cuando la economía está al pleno empleo y creciendo”.

Y hay un punto más: Jerome Powell. El mandatario acaba de estrenarse al frente de la FED y tiene dos toros que lidiar que no son fáciles: la inflación, que por el momento no parece un problema, y que como suba los tipos más de la cuenta, hunde al mercado. Todos los expertos están de acuerdo en que un error de política monetaria es el mayor riesgo que hay en el horizonte. “En la mano de los Bancos Centrales no está hacer descarrilar al tren, ahora mismo son los grandes tenedores de la renta fija a nivel mundial con lo que cuidarán mucho lo que comunican, cómo lo hacen y cuáles serán sus próximos pasos”, reconoce Óscar Esteban, Sales Director de Fidelity International. En este sentido, “si el mercado deja a la FED más tranquilo y no le estresa para que tenga que tomar decisiones para soportar al mercado, será más fácil. Creemos que Powell es menos político y puede tener una visión más independiente de la que ha podido tener Yellen”, explica Lorán.

Y todo ello con un objetivo, crear inflación. Los expertos creen que no debería ser un motivo de preocupación a lo largo de este ejercicio y  que debería mantenerse en niveles de 2017, en torno al 2,1%. El principal objetivo de los bancos centrales es generar inflación y han metido las mayores cantidades mundiales de la historia de la humanidad en el sistema y no lo han conseguido, no por no intentarlo, sino que por hay factores deflacionistas que no lo permiten. “Esto no quita para que la economía americana se recaliente y la inflación aparezca”.

 

“La inflación no será un problema en los próximos años. Parte de la responsabilidad la tienen las  grandes tecnológicas, que están creando una deflación estructural”

 

Teniendo esto en cuenta, ¿cuáles serán los sectores protagonistas?  Tecnología ha sido uno de los que ha liderado las subidas de los últimos años pero, si quitamos a las FANG – Facebook, Amazon, Netflix y Google – de la ecuación “encontramos negocios tecnológicos más maduros, donde hay flujos de caja inmensos y con mucho dinero fuera  con lo que la repatriación derivada de la reforma fiscal de Trump les vendrá muy bien”, reconoce Claver. Si tiramos de cifras: el sector tecnológico pesa un 23% en el índice  y los  beneficios de las compañías contribuyen en torno a un 23% frente al peso del 32% que tenía el sector en el año 2000, cuando apenas contribuían con el 16% de los beneficios. Ahora está más proporcionado. Sin embargo, “es de los sectores más complicados, con más dispersión de beneficios y que más oportunidades representa en la actualidad”, replica la experta de Schroders. Por ello, “desde un punto de  vista de valor hay muchas oportunidades porque tienen negocios que a futuro serán grandes ganadores”, explica el experto de Fidelity International.  No hay que más que ver que Facebook ya está utilizando medios de pago “con lo que entra como competidor de bancos y medios de pago; Apple tiene una división de energía y Google está muy focalizada en empresas de robótica e Inteligencia Artificial. Si desgranamos las empresas que se están ‘comiendo’ estas grandes tecnológicas, es un buen motivo para estar en estas compañías”, reconoce Ana Fernández, socia directora de AFS Finance Advisors EAFI. Este es uno de los motivos por los que la inflación no será un problema  en los próximos años, estas compañías están creando una deflación estructural. Dentro del sector tecnológico, sectores como el de robótica o la inteligencia artificial son algunos de los que más potencial ofrecen en este momento.

 

 

La banca americana es otra de las que se puede beneficiar de toda esta última fase del ciclo en Estados Unidos “con subidas de tipos y desregulación que generará mayores ingresos a los bancos que hasta ahora tenían una carga jurídica en sus beneficios”, explica el experto de Fidelity. Además, “estamos volviendo a ver mayor volatilidad en el mercado, con lo que toda la pata de inversión, trading en renta variable se verá favorecido. También la parte de renta fija, porque genera mayores comisiones cuanto mayores son los tipos”, explican desde Self Bank. Y un punto más: las valoraciones de los bancos están a 10-12x frente a un S&P500 que cotiza a 28x además de que “los bancos americanos están generando una caja que están repartiendo a los accionistas vía dividendos o recompra de acciones. Con lo que, desde el punto de vista del accionista, están recibiendo un 10-12% por estar invertidos en bancos americanos rentables frete al 6% de rentabilidad esperada por la bolsa americana para los próximos años, con lo que sí, son una oportunidad”, considera Claver.

Con el programa fiscal de Trump, desde Schroders creen que el universo de medianas y pequeñas compañías puede ser uno de los beneficiados pues “a nivel histórico son una de las que mejor valoración tienen. Las grandes pagan impuestos también en el exterior y les da más lo mismo que les bajen los impuestos en el mercado doméstico. Las small y mid cap, que se han visto más rezagadas en rentabilidades con respecto a las grandes, probablemente verán aumentados sus beneficios gracias a la bajada impositiva”.

Otra de las alternativas para aprovechar el mercado americano son las empresas de corte más value, que hayan quedado rezagadas, con buenas perspectivas de negocio. “Compañías como las del sector financiero, energético y aquellos con valoraciones más atractivas tienen sentido. Además en entornos de subidas de tipos con un PIB por encima del 2%, las estrategias value lo hacen mejor que las growth”, argumenta la experta de Robeco. El experto de Fidelity añade en este grupo valores del sector sanitario  o de telecomunicaciones “también favorecidos por la desregulación implementada por Trump”. 

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