Mientras siguen sin aclararse las cosas en el clima político, porque salimos de la incertidumbre de Francia para meternos en la incertidumbre de España, y encima siguen sin aparecer pruebas fehacientes de las intenciones de Donald Trump. Lo único en claro que hemos sacado es que tiene intención de vender la mitad de la reserva estratégica de crudo para así hacer hueco, junto con fuertes recortes en ayudas a los más pobres, a la futura reforma fiscal que, en contra de su deseo, debe ser neutral con el déficit de Estados Unidos.

Una vez pasadas algunas turbulencias, el mercado vuelve a centrarse en lo que pueda pasar con la Reserva Federal y el BCE, pues se espera una nueva subida de tipos de interés en Estados Unidos en el mes de junio y además que el BCE cambie de tono, aunque en los últimos días hemos estado jugando con declaraciones de uno y otro en donde el resultado neto de las mismas sigue siendo incierto.

Por parte del BCE, hoy hemos conocido que existe preocupación por la estabilidad financiera y el impacto que tendría en ella una subida fuerte de los tipos de interés en el mercado secundario. Por otro lado, parece que están confiados en ver una mayor fortaleza de la recuperación económica pero siempre preocupados porque el crecimiento de los salarios no apoya la inflación subyacente, así que las palabras exactas que se han dicho es que es preferible equivocarse retirando los estímulos demasiado tarde que retirarlos demasiado pronto, algo que va en consonancia con ese intento del BCE de que el mercado secundario no descuente por adelantado un cambio de opinión antes de que termine el programa cuantitativo o el propio Banco Central Europeo se pronuncie, lo que dañaría la recuperación de los países de la periferia.

Si miramos por dentro el mercado europeo, tenemos una especie de empate entre supersectores en positivo y negativo, teniendo como absoluto protagonista al supersector de automoción y recambios que está descendiendo -1,26% porque Daimler está pasando ahora el trance por el que pasó Volkswagen. Ayer hubo registros en sus oficinas buscando pruebas sobre la manipulación y publicidad engañosa con respecto a las emisiones, lo que está haciendo que técnicamente el futuro del índice alemán sea uno de los peor colocados en este momento porque no ha conseguido colocarse por encima de la media de 200 en gráficos de 30 minutos.

Uno de los mejores es el sector de viajes y ocio con un incremento cercano al 0,9% y es que el crudo está por debajo de los 51,5 dólares, intentando capitalizar los numerosos comentarios de la OPEP acerca de que se está tomando en consideración no sólo alargar el recorte de la producción sino también profundizarlo, algo que busca desesperadamente contrarrestar la noticia de que Donald Trump quiere vender la mitad de la reserva estratégica. Sin embargo, se está acercando el verano, Ryanair dice que la semana que viene mostrará unos resultados muy fuertes y las aerolíneas parece que no están demasiado preocupadas por el repunte del crudo precisamente porque Estados Unidos les está haciendo de aliado.

En otro orden de cosas, hay que decir que poco a poco se está incrementando el miedo y la precaución por los préstamos en problemas y por la cantidad de endeudamiento. Recordemos que habido una expansión de crédito muy fuerte desde la crisis por los bajos tipos de interés y los préstamos subprime en el mundo de los préstamos para la compra de coches en Estados Unidos está empezando a preocupar porque no se ha comprobado la calidad de crédito en la mayoría de los concedidos, lo que hace que el empaquetamiento de esos préstamos y venta como deuda, se vuelvan algo tóxico parecido a los préstamos respaldados por hipotecas que tuvimos en la crisis financiera.

Además, Moody’s ha rebajado la calidad crediticia de China por primera vez en 30 años precisamente avisando de que tiene un altísimo endeudamiento y puede ser una mala combinación con un descenso del crecimiento. Además, también ha rebajado la calificación crediticia tres bancos que están muy ligados a la calidad crediticia del propio país.