Añadir Estrategias de Inversión en Google

Puntos clave

  • Los mercados buscan el equilibrio entre el crecimiento y la inflación, y es probable que las decisiones de política monetaria determinen la evolución de los rendimientos de los bonos en los próximos meses.
  • La IA continúa siendo un motor clave de crecimiento, respaldando la actividad económica y generando oportunidades relevantes en los mercados de renta fija.
  • La inflación resulta más persistente de lo esperado, y las presiones energéticas y de oferta mantienen en alerta a los bancos centrales.

Hay dos temas que siguen dominando el panorama de las inversiones: el valor económico de la inteligencia artificial (IA) y la evolución del papel de los responsables políticos estadounidenses a la hora de determinar la evolución del crecimiento y la inflación.

El ciclo de inversión en IA sigue acelerándose

Sigue habiendo dudas sobre si la IA genera suficiente valor económico como para justificar la magnitud de la inversión actual en el sector. Aunque empresas y consumidores adoptan cada vez más herramientas de IA, aún es difícil medir su impacto en la productividad y la rentabilidad.

No obstante, la inversión no muestra señales de desaceleración. Las principales empresas tecnológicas de EE. UU. continúan destinando sumas significativas a la infraestructura informática, los centros de datos y el desarrollo de la IA. Esta oleada de inversiones ha cobrado tal importancia que algunos hiperescaladores han visto presionado su flujo de caja libre debido al aumento de los gastos de capital.

Para los inversores en renta fija, esto supone un cambio evidente: la emisión de deuda está adquiriendo un papel fundamental en la financiación del desarrollo de la IA. Algunas estimaciones indican que, de aquí a 2030, los bonos con calificación de inversión podrían aportar aproximadamente 2,1 billones de dólares —la mayor fuente individual de capital externo—, de los cuales unos 700.000 millones de dólares procederían de bonos de alto rendimiento, préstamos apalancados y titulizaciones1.

La dinámica competitiva se asemeja a la de períodos anteriores de disrupción tecnológica. La historia sugiere que, aunque muchas empresas puedan participar en un nuevo ciclo tecnológico, solo unas pocas logran consolidarse como ganadoras. Por ello, las empresas compiten por posiciones de liderazgo, manteniendo niveles elevados de inversión.

Las repercusiones económicas son especialmente relevantes para Estados Unidos. Se espera que la inversión en activos fijos vinculados a la IA contribuya significativamente al crecimiento, mientras que el impacto en Europa permanece relativamente modesto. Con una inversión total en IA que ya asciende a billones de dólares, el propio desarrollo de esta tecnología se consolida como un motor clave de la actividad económica, independientemente de los futuros ganadores comerciales.

Resurgen los riesgos de inflación

Además de la cuestión de la IA, la inflación ha vuelto a situarse en el centro de las preocupaciones del mercado.

Aunque los precios de la energía siguen siendo determinantes, las presiones se están ampliando. El aumento de los costes de transporte y mercancías, incluido el gasóleo, indica que persisten fuerzas inflacionistas desde el lado de la oferta. Es probable que los precios de los alimentos también se conviertan en un factor relevante en los próximos trimestres.

Esto supone un gran reto para los bancos centrales. La política monetaria influye principalmente en la demanda mediante los tipos de interés, pero muchas presiones inflacionistas actuales provienen de restricciones de oferta. Esto limita la eficacia de los instrumentos de política económica y aumenta el riesgo de que la inflación permanezca elevada por más tiempo del previsto.

Aunque no se espera que se repitan los picos de inflación recientes, las tasas (tipos) en EE. UU. y Europa podrían mantenerse por encima de los objetivos de los bancos centrales hasta el próximo año.

La Reserva Federal se enfrenta a una prueba de credibilidad

El mercado laboral estadounidense sigue demostrando su resistencia. Las condiciones laborales se han estabilizado, las tasas de participación han mejorado y el desempleo se mantiene en niveles relativamente bajos.

Esto obliga a la Reserva Federal a realizar un delicado ejercicio de equilibrio. Por un lado, la actividad económica se mantiene sólida. Por otro, la inflación resulta más persistente de lo esperado por muchos responsables políticos.

Los mercados se centran cada vez más no solo en las decisiones sobre tipos de interés, sino también en la comunicación de los bancos centrales. Los inversores buscan determinar si el endurecimiento de la política monetaria es una medida puntual o el inicio de un ciclo prolongado.

El reto para los responsables políticos consiste en mantener la credibilidad. Si los riesgos de inflación siguen siendo elevados y los mercados consideran que la respuesta de la política monetaria es insuficiente, los rendimientos de los bonos a más largo plazo podrían seguir subiendo, ya que los inversores exigirán una mayor compensación por la incertidumbre relacionada con la inflación.

Europa se enfrenta a presiones inflacionistas relacionadas con la energía

Las expectativas de inflación han aumentado considerablemente en toda Europa en los últimos meses, impulsadas en gran medida por el alza de los precios del gas y la reaparición de las preocupaciones sobre el suministro energético de cara al invierno.

Los mercados han revisado al alza sus previsiones de inflación a corto plazo, lo que refleja la expectativa de que los costes energéticos tendrán un mayor impacto en los precios al consumo de lo previsto anteriormente.

En respuesta, el Banco Central Europeo (BCE) ha adoptado un enfoque proactivo. En comparación con otros bancos centrales, los responsables políticos han mostrado su disposición a endurecer la política monetaria de forma preventiva, reforzando la confianza del mercado en el compromiso del BCE para controlar la inflación.

Francia sigue siendo un caso destacado en Europa. A pesar de las continuas preocupaciones fiscales y políticas, su considerable capacidad de generación de energía nuclear le otorga cierta protección frente a la volatilidad del mercado energético, una ventaja de la que carecen muchos países vecinos. Si bien las negociaciones presupuestarias siguen siendo un riesgo clave, un avance constante podría respaldar la confianza en los activos franceses a corto plazo.

China y Japón se enfrentan a retos distintos

El panorama económico de China sigue siendo débil, y las exportaciones continúan siendo la principal fuente de crecimiento. No obstante, el aumento de las tensiones comerciales y la intensificación de las medidas proteccionistas, tanto en los mercados desarrollados como en los emergentes, podrían limitar el dinamismo de las exportaciones en el futuro.

Japón, por su parte, sigue centrándose en la estabilidad monetaria. A pesar de las medidas de intervención en el mercado y de las expectativas de nuevas subidas de los tipos de interés, persisten las presiones sobre el yen. El aumento de los costes energéticos y una dinámica comercial desfavorable siguen ejerciendo presión sobre la moneda.

Para los responsables políticos, mantener la confianza podría requerir un compromiso sostenido con el endurecimiento de la política monetaria. De lo contrario, la renovada debilidad del yen seguirá representando un riesgo importante.

Repercusiones en materia de inversión

Para los inversores en bonos, el mensaje clave es que los mercados se encuentran en una encrucijada entre fuertes factores de crecimiento y presiones inflacionistas persistentes. El ciclo de inversión en IA continúa impulsando la actividad económica, especialmente en Estados Unidos, pero los riesgos de inflación vinculados a la energía, el transporte y las restricciones de oferta persisten.

Por tanto, la política monetaria, las expectativas de inflación y los rendimientos de los bonos a largo plazo seguirán siendo los principales factores que determinarán la evolución de los mercados en los próximos meses.