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El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC por sus siglas en inglés) celebra entre hoy y mañana una nueva reunión de política monetaria. En la cita de junio, la primera con Kevin Warsh como presidente de la Fed, la institución mantuvo la tasa de los fondos federales en un rango entre el 3,50% y el 3,75%, nivel en el que se han mantenido desde 2025.
Los mercados tampoco esperan cambios en los tipos de interés esta vez, aunque las apuestas están divididas y, como poco, el presidente Warsh podría sentar las bases para futuras subidas. Según la herramienta Fedwatch de CME Group, actualmente los operadores del mercado dan una probabilidad de un 68,5% a que los tipos se mantengan, mientras que el porcentaje para una subida de 25 puntos (3,75% al 4,00%) es del 31,5%. De cara a septiembre, la probabilidad de que los tipos sean más elevados que los actuales superan el 77%.

A pesar de que el IPC dio una alegría en junio al situarse en el 3,5%, “la respuesta breve es que la inflación sigue mostrando una notable persistencia. Esto deja abiertas varias posibilidades”, explica Damian McIntyre, responsable de Soluciones Multiactivo de Federated Hermes. “La opción más agresiva (hawkish) sería seguir elevando los tipos de interés, aunque a un ritmo más pausado del que el episodio de ‘inflación de guerra’ (warflation) parecía justificar hace apenas un mes”. Sin embargo, “el presidente de la Fed, Kevin Warsh, podría tener otras alternativas en mente. Podría confiar en que la moderación de la inflación de la vivienda o las fuerzas desinflacionistas derivadas de la inteligencia artificial terminen facilitando la tarea de la Reserva Federal”.
“Desde la perspectiva de los datos, no hay motivos para esperar un cambio en los tipos de interés en la próxima reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC)”, coincide Christian Scherrmann, Economista jefe de DWS para EEUU. Sin embargo, “la inflación sigue por encima del objetivo de la Reserva Federal, y los supuestos que respaldaban una mayor desinflación vuelven a estar en entredicho” por la inestabilidad en Oriente Medio.
El experto se hace eco de la “compleja” situación del petróleo. El oro negro se disparó la semana hasta los 100 dólares el barril antes de volver a desinflarse posteriormente, en función de las noticias llegadas desde el Estrecho de Ormuz y el Mar Rojo. “Las subidas de tipos no producen más petróleo en el extranjero”, avisa Scherrmann. “Más bien, ejercen presión sobre la economía real doméstica, algo que, hasta cierto punto, ya está ocurriendo con los niveles actuales”.
Otra preocupación del mercado son las presiones inflacionarias derivadas del gasto en inteligencia artificial (IA), si bien “dado que estos componentes tienen un peso reducido en el índice de precios, es probable que su impacto directo sobre el IPC sea mínimo”.
Una Fed más agresiva desde junio
En conjunto, “esperamos que la Reserva Federal permanezca en modo de ‘vigilancia de la inflación’, como lo describe Warsh”, apunta el experto de DWS. “Al mismo tiempo, podrían surgir miembros disidentes, lo que señalaría un cambio de sentimiento dentro del FOMC: pasar del debate a defender activamente la necesidad de tipos de interés más altos. Sin embargo, la nueva Reserva Federal bajo el liderazgo de Kevin Warsh sigue siendo difícil de anticipar con la información disponible hasta ahora, lo que hace que nuestra previsión de mantener los tipos sin cambios conlleve un riesgo mayor de lo habitual”.
Erik Weisman, economista jefe de MFS Investment Management, avisa de que “el discurso de la Fed ha sido, en general, más agresivo desde la reunión de junio”. El gobernador Christopher Waller y Lisa Cook defendieron la necesidad de subir los tipos a corto plazo si la inflación no remitía. “Los comentarios de Waller cobran relevancia porque es uno de los miembros más moderados (dovish) del FOMC. Además, las actas de la reunión de junio sugirieron que los miembros del FOMC están barajando distintos escenarios y que, en caso de que la inflación no remita pronto, es probable que aumente el apoyo a las subidas de tipos”.
El experto apunta además que la decisión de Warsh de celebrar una rueda de prensa “tal vez sugiera que se trata de una reunión trascendental”. “Cuando se le preguntó sobre su frecuencia, Warsh había mencionado que, si no tenía nada importante que decir, podría saltarse la rueda de prensa posterior al FOMC.” Por lo tanto, “la decisión de seguir adelante cobra importancia, y tal vez transmita un mensaje hawkish, dadas las últimas noticias sobre la guerra. Una interpretación distinta es que podría haber decidido mantener el statu quo hasta que el grupo de trabajo sobre comunicación emita su veredicto”.

