La situación de Irlanda o Portugal dista mucho de lo que ocurrió en Grecia. Por el momento, la economía helena está negociando con los acreedores privados "y la situación se complicaría mucho si los organismos públicos tuvieran que renegociar".
Lo más importante tras la cumbre “es que hay acuerdo después de la de diciembre que mostró una diferencia entre las distintas economías, donde Reino Unido se negó al pacto fiscal”. Esta cumbre ha sido muy de reconciliación “había buena sintonía entre los líderes políticos aunque las diferencias sigan estando ahí”, reconoce Alberto Pazo, de Omega IGF. Este experto recuerda que David Cameron ha suavizado el discurso “y ha justificado el por qué se negaba y es que quería derogar una directiva comunitaria que podría tener un impacto del 4% en su PIB”. Una economía que se niega a imponer la Tasa Tobin “`porque podría suponer una pérdida de competitividad”.

Y es que Reino Unido al final es miembro de la Unión Europea pero no comparte el euro “con lo que toda esta situación está a caballo entre los dos, la Unión Europea no pueda vivir sin RU y éste no puede concebir su existencia sin la UE”. Ello tiene un euroescepticismo muy marcado “y tratan de defender sus derechos y la economía retrayendo los derechos concedidos a la UE, sobre todo en tema de legislación financiera”.

Respecto a la ecuación BCE- Bancos, Pazos reconoce que “al final la segunda lectura que se saca es que el BCE compra deuda de los estados vía concesión de préstamos al 1%, elimina las tensiones y provoca lo que hemos visto en las últimas subastas de deuda, que el caigan las rentabilidades”. Es una ecuación que genera dinero a los bancos “porque están generando parte de las provisiones que se les exige”.

Grecia tiene una situación que en sus inicios no se pudo atacar con los mecanismos de la UE por lo que no se puede comparar con lo que está ocurriendo en Irlanda o Portugal. El experto de IGF Omega reconoce que “hay una divergencia entre los dos comportamientos. En el caso griego y del BCE, que al final es un tenedor de deuda pública europea, “por el momento sólo está hablando con inversores privados. La situación se complicaría si tenemos que considerar que los organismos públicos tuvieran que renegociar, pues sería un muro que no se tendría que saltar porque sería una situación complicada y rompería los intentos de cortafuego que tratan las autoridades de poner para que no se contagie”.


Declaraciones a Radio Intereconomía