De no producirse un vuelco, los mercados acabarán en negativo en marzo. Los problemas de Donald Trump para sacar adelante algunas de las medidas más esperadas, como la reforma sanitaria hacen que en el mercado se instalen las dudas sobre la capacidad de la nueva administración para poner en marcha su promesa de rebaja de impuestos y aumento del gasto en infraestructuras.

 
Si el nuevo presidente no es capaz de hacerlo, el rally que inspiró su victoria perdería todo el sentido.

El S&P 500 acumula una caída de más de un 1% desde que se inició el mes, lo que parece evidenciar que la situación comienza a dar vértigo. Por un lado, el mercado está aquejado de altas valoraciones, por otro la promesa de que las políticas fiscalmente expansivas del nuevo presidente van a impulsar el crecimiento comienzan a cuestionarse.
 
Como explica Cárpatos en su sección: “Ahora tenemos dos opciones encima de la mesa: Por un lado, la inestabilidad política va a retrasar todavía más la aprobación del plan de infraestructuras y también la rebaja fiscal. Recuerden que ya están tardando mucho y todavía no tenemos certezas sobre dicho plan. Dicen que van a intentar tenerlas preparadas para antes de las vacaciones del Congreso, pero probablemente, tal como ya han reconocido, los efectos de la economía se retrasen un año. O que el partido republicano tome nota de lo que ha pasado esta semana, se pongan nerviosos por la imagen que están dando, y se unan todos sin fisuras para aprobar cuanto antes las dos medidas estrella, lo que sería muy bueno para el mercado.”

El experto recuerda que: “por otro lado, ya hemos dejado atrás la semana que históricamente es débil por ser la posterior al vencimiento trimestral de derivados, así que ya tenemos una situación en donde el mercado tiene fuerza suficiente como para poder evaluar y valorar todo lo que pase a nuestro alrededor, así que si aparece debilidad esta semana con el revés que ha tenido la Casa Blanca, no debemos quitar ojo de lo que pase de ahora en adelante.”

Si se produjera, la posible corrección se produciría en un momento propicio y vendría a traer algo de sensatez a un rally que comenzó con la victoria de Trump en noviembre del año pasado y que ha generado subidas de más de un 10% en los índices. Hasta el martes, el selectivo americano, el S&P 500 no había sufrido subidas ni bajadas de más de un 1%  en 109 sesiones, la mayor racha desde 1928. Quizá esto es lo que ha provocado que los gestores que encuesta mensualmente BofA Merrill Lynch piensen que la bolsa americana no ha estado tan cara desde el año 2000.
 
En este contexto, el director de inversiones de Raymond James, Jeffrey Saut, advierte en una nota a sus clientes que recogen algunos medios estadounidenses que los mercados americanos están en una zona de peligro que podría barrer por el camino gran parte de las ganancias conseguidas desde noviembre.
 
De acuerdo con el experto “hay algo de daño técnico en el mercado. Eso fue muy evidente el pasado martes. El mercado ha estado atrapado en un rango de trading desde mediados de febrero”. En su opinión, el peor escenario podría arrancar a las bolsas entre un 5 y un 10% de su capitalización.

S&P 500


Con todo, el experto afirma que los modelos de largo plazo reiteran que la bolsa sigue siendo positiva y se mantiene dentro de la tendencia alcista que comenzó el pasado 9 de marzo de 2009.
 
En una entrevista la semana pasada en la CNBC, Saut afirmó que “los mercados alcistas seculares suelen durar de 14 a 16 años. Nosotros estamos en el octavo del actual, con lo que aún le quedarían años por delante”.
 
Hoy el Wall Street Journal publica un artículo en el que explica la opinión de algunos expertos que creen que en estos momentos una corrección no tendría que ser tan negativa para las bolsas.
 
Explican que una corrección en estos momentos rebajaría el nivel de especulación y proporcionaría oportunidades de compra para los inversores que siguen al margen de los mercados.
 
Los analistas consultados por el periódico apuntan que aunque las correcciones pueden dar lugar a mercados bajistas, muchos de ellos pueden acabar sin dañar al mercado.  Entre los datos que se destacan es que desde finales de los ochenta las correcciones solo han acabado en mercados bajistas en la mitad de las ocasiones.
 
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