
El descuento aplicado al petróleo ruso frente al barril de referencia estadounidense ya alcanza los 11 euros, una diferencia que no pasa desapercibida en un mercado donde cada céntimo cuenta y donde la geopolítica pesa tanto como el propio precio.
Este movimiento llega en un momento especialmente delicado, marcado por la presión diplomática de Estados Unidos sobre Nueva Delhi y por un acuerdo comercial que condiciona el futuro de las importaciones energéticas indias.
El abaratamiento del crudo ruso pone a prueba tanto la disciplina política como el pragmatismo económico de las refinerías del país asiático.
El descuento del crudo ruso se amplía
El petróleo Urals, el principal crudo de exportación de Rusia, se está ofreciendo en India con un descuento que se ha ampliado en apenas unos días.
Según fuentes del mercado citadas por Bloomberg, la diferencia frente al Brent y al crudo estadounidense ha pasado de unos 9 euros por barril a cerca de 11 euros, reflejando la urgencia de Moscú por colocar su producción.
En circunstancias normales, un diferencial de este calibre habría provocado una reacción inmediata de las refinerías indias, siempre atentas a oportunidades para reducir el coste de aprovisionamiento.
Sin embargo, esta vez el atractivo económico choca con un contexto político mucho más complejo.
El acuerdo entre Estados Unidos e India cambia las reglas
El freno a las compras no responde a una falta de interés comercial, sino a la incertidumbre generada por el acuerdo alcanzado entre Estados Unidos e India.
El presidente Donald Trump anunció recientemente un pacto por el que Washington reduciría aranceles a productos indios a cambio de que Nueva Delhi limitara de forma drástica las importaciones de petróleo ruso y aumentara las adquisiciones de crudo estadounidense.
Este compromiso ha llevado a las refinerías a adoptar una posición de cautela. Varias compañías estarían a la espera de directrices claras por parte del Gobierno indio antes de cerrar nuevas operaciones con Rusia, e incluso algunas habrían detenido preventivamente las compras pese al atractivo descuento actual.
India, un actor clave en el mercado global
India es el tercer mayor importador mundial de crudo y su papel se ha vuelto central desde el inicio de la guerra en Ucrania.
Tras la invasión rusa en 2022, el país asiático incrementó de forma masiva sus compras de petróleo ruso a precios rebajados, convirtiendo a Moscú en su principal proveedor durante varios años.
En ese periodo, alrededor de un tercio del crudo importado por India procedía de Rusia, una cifra que transformó los flujos energéticos globales y permitió a Nueva Delhi amortiguar el impacto de la volatilidad internacional de precios. Ahora, ese equilibrio podría romperse.
Alternativas al petróleo ruso sobre la mesa
El acuerdo con Estados Unidos no solo plantea un aumento de las compras de crudo estadounidense.
También abre la puerta a otras fuentes, como el petróleo de Venezuela e incluso de Irán, opciones mencionadas por la Casa Blanca como posibles alternativas para reducir la dependencia del crudo ruso.
Estas posibilidades añaden más variables a la ecuación. Para India, la decisión no se limita a elegir el barril más barato, sino a calibrar las consecuencias comerciales, diplomáticas y estratégicas de cada movimiento en un entorno internacional cada vez más polarizado.
El descuento de 11 euros por barril demuestra hasta qué punto Rusia está dispuesta a sacrificar ingresos para conservar cuota de mercado. Al mismo tiempo, evidencia que el precio ya no es el único factor decisivo para los grandes compradores. Todo. Absolutamente todo está en juego.

