Sin embargo, en este escenario Rusia aparece como uno de los actores que podrían beneficiarse económicamente de la situación.

El detonante principal de esta subida se encuentra en el riesgo que representa el Estrecho de Ormuz, una vía marítima estratégica por la que circula aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial.

Cualquier amenaza sobre esta ruta genera una reacción inmediata en los mercados. A comienzos de la semana, el barril superó los 100 dólares ante la posibilidad de que el conflicto interrumpiera el tránsito de petroleros.

Aunque posteriormente los precios retrocedieron tras señales de distensión procedentes de Washington, el crudo continúa alrededor de un 27% más caro que antes del inicio de las hostilidades entre Estados Unidos, Israel e Irán.

El petróleo caro fortalece las cuentas del Kremlin

Para Rusia, uno de los mayores exportadores de petróleo del planeta, el encarecimiento del crudo se traduce de forma directa en mayores ingresos fiscales.

Las ventas de hidrocarburos siguen siendo la principal fuente de financiación del Estado ruso, incluso después de las sanciones impuestas por Occidente tras la invasión de Ucrania.

El analista energético Saul Kavonic, jefe de investigación de MST Marquee, explicó en declaraciones a la CNBC que el aumento de precios podría favorecer claramente a Moscú. “Rusia podría obtener ingresos con el aumento de los precios del petróleo, especialmente ahora que Estados Unidos ha relajado las restricciones sobre la venta de crudo ruso a la India”, afirmó.

Ese cambio en la política comercial hacia Nueva Delhi ha permitido que el petróleo ruso encuentre un mercado sólido pese a las sanciones occidentales. India se ha consolidado como uno de los principales compradores del crudo procedente de Rusia desde 2022.

India se convierte en un comprador clave

La demanda de India ha tenido un papel decisivo en el equilibrio del mercado. Henning Gloystein, director de energía y recursos del grupo Eurasia, señaló en la CNBC que Rusia ya ha experimentado beneficios económicos derivados de la crisis energética en Oriente Medio.

“Las cargas se han vendido a unos 90 dólares por barril, lo que representa un aumento considerable tanto en el precio como en el volumen de ventas de Rusia”, explicó Gloystein.

Antes del repunte provocado por el conflicto con Irán, el crudo ruso se estaba comercializando en torno a los 50 dólares por barril en algunos mercados. El aumento actual supone una mejora significativa para los ingresos energéticos de Moscú.

El alivio parcial de las sanciones también influye

Los analistas consideran que el efecto combinado de precios más elevados y una aplicación más flexible de determinadas restricciones comerciales podría impulsar las exportaciones rusas durante los próximos meses.

Muyu Xu, analista de la firma Kpler, señaló en declaraciones recogidas por la CNBC que la reactivación de compras por parte de India también ha ayudado a reducir el volumen de petróleo ruso almacenado en petroleros a la espera de comprador.

Según datos de la consultora, el crudo retenido en buques descendió esta semana hasta unos 118 millones de barriles, frente a los cerca de 133 millones registrados a finales de febrero. Esta caída sugiere que las cargas están encontrando salida en el mercado internacional con mayor rapidez.

Si las tensiones en Oriente Medio continúan afectando a la producción o al transporte de petróleo desde el Golfo, el impacto en los ingresos rusos podría ser considerable.

Gas, petróleo y geopolítica energética

La ventaja de Rusia no se limita únicamente al petróleo. El conflicto también podría tener efectos indirectos en el mercado del gas natural. Europa todavía mantiene importaciones de gas natural licuado ruso, ya que las sanciones europeas sobre este combustible no entrarán plenamente en vigor hasta 2027.

Henning Gloystein explicó en la CNBC que esta situación podría impulsar temporalmente las exportaciones energéticas rusas. Un mercado más tensionado aumenta el valor de cualquier suministro disponible.

Sin embargo, el beneficio para Moscú no es ilimitado. El sector energético ruso también enfrenta restricciones importantes.

Limitaciones estructurales para Rusia

Años de sanciones internacionales y ataques contra infraestructuras energéticas en el contexto de la guerra en Ucrania han reducido la capacidad de Rusia para expandir rápidamente su producción.

Carole Nakhle, fundadora de la consultora Crystol Energy, explicó en la CNBC que el beneficio para el Kremlin podría ser relevante pero limitado en el tiempo. “El beneficio podría ser significativo a corto plazo porque Rusia se beneficia tanto de precios más altos como de cierta flexibilización en la aplicación práctica de las sanciones”, afirmó.

La analista también subrayó que los problemas logísticos siguen siendo un obstáculo importante. Las limitaciones en transporte marítimo, seguros y financiación internacional dificultan que Rusia aumente de forma significativa sus exportaciones energéticas.

Además, gran parte de las ventas rusas dependen actualmente de un número reducido de compradores, principalmente India y China, lo que reduce la capacidad del país para aprovechar plenamente cualquier interrupción del suministro mundial.