
Muchas de las publicaciones financieras estadounidenses analizadas por Fisher Investments España destacaron la rentabilidad del 21,1% en las acciones internacionales y del 18% en las estadounidenses (en dólares), lo que contrasta con la opinión de los inversores de la zona euro, cuya rentabilidad real fue de solo el 6,8 % en euros.(i) En Suecia, la diferencia fue aún más marcada: la renta variable mundial reportó apenas un 1,0 %.(ii) Esta disparidad está relacionada en gran medida con las fluctuaciones de las divisas, y en nuestra experiencia, períodos como 2025 pueden hacer que invertir en acciones fuera del propio país parezca más una carga que una ventaja. Sin embargo, consideramos que al poner en perspectiva el efecto de los movimientos de divisas sobre la rentabilidad de la renta variable internacional pueden apreciarse mejor las ventajas de invertir a escala mundial.
Cuando los inversores compran acciones internacionales, obtienen la rentabilidad de la acción en la moneda en la que se cotiza la acción, a lo que se suma (o se resta) la variación de esa divisa frente a la moneda del inversor. Aunque nuestros análisis muestran que las divisas no son un motor de los mercados —es decir, en sí mismas no benefician ni perjudican a las acciones—, Fisher Investments España mantiene la opinión de que sus fluctuaciones suelen reflejarse en la rentabilidad de las inversiones, según sus estudios sobre la historia bursátil.
Por ejemplo, si un inversor italiano posee acciones estadounidenses y el euro se debilita (se deprecia) frente al dólar, significa que con un dólar se pueden comprar más euros, lo que aumenta la rentabilidad que obtiene. Del mismo modo, cuando el euro se fortalece (se aprecia), con un dólar se compran menos euros, lo que reduce la rentabilidad del inversor. Por tanto, las fluctuaciones de las divisas pueden dar lugar a rentabilidades distintas según el país de origen del inversor y su exposición a determinados mercados bursátiles. La caída del dólar estadounidense frente al euro y la corona sueca en 2025 —que lastró la rentabilidad de las acciones estadounidenses para los inversores de la zona euro— es un ejemplo reciente de ello.(iii)
Sin embargo, estas fluctuaciones se producen en ambos sentidos. Por ejemplo, en 2022, cuando el dólar estadounidense se apreció frente al euro y la corona sueca,(iv) aumentó la rentabilidad de las acciones estadounidenses para los inversores de la zona euro: ese año el índice MSCI World cayó solo un 12,8 % en euros, una cifra bastante mejor que el descenso expresado en dólares (el 18,1 %).(v) En 2024, si bien los inversores estadounidenses obtuvieron unas ganancias considerables (el 18,7 % en dólares), estas fueron muy inferiores a las de los inversores suecos y de la zona euro (el 30,1% y el 26,6% respectivamente) en sus propias monedas.(vi)
Ahora bien, los análisis de Fisher Investments España indican que las fluctuaciones a corto plazo suelen fomentar la opinión subjetiva de que refugiarse en el mercado local es la mejor opción, lo que lleva a los inversores a concentrar sus carteras. Perder parte de la rentabilidad debido a los movimientos de las divisas es frustrante, por lo que puede parecer razonable limitarse a invertir en renta variable nacional para evitar por completo el efecto de las divisas. Sin embargo —y esto es importante, en nuestra opinión— nuestros análisis históricos muestran que los efectos de las divisas suelen compensarse en gran medida a largo plazo, como puede observarse en el gráfico 1, en el que se muestra la rentabilidad del MSCI World en varias de las principales divisas desde 2020.

A título de ejemplo: el MSCI World atravesó períodos de apreciación y depreciación relativo en función de la divisa calculada. Como puede observarse en el gráfico anterior, en 2022, la cotización del MSCI World en EUR y GBP se encontraba por encima de sus términos calculados en USD y CAD, mientras que, en 2025, sucedió lo contrario. Sin embargo, al cabo de cinco años terminaron aproximadamente en niveles similares. En nuestra opinión, esto pone en duda la idea de que las fluctuaciones de las divisas suponen un gran inconveniente para los inversores a largo plazo. Según nuestros análisis, a largo plazo el efecto tiende a compensarse.
En nuestra opinión, tener esto presente puede ayudar a los inversores a mantener su exposición a las acciones internacionales, algo que consideramos valioso, ya que nuestros análisis indican que los beneficios de invertir a nivel internacional superan los inconvenientes, como el impacto a corto plazo que las fluctuaciones de las divisas pueden tener en la rentabilidad. La diversificación es una de las principales razones, a nuestro juicio. Por ejemplo, los inversores europeos que invirtieran únicamente en acciones europeas se perderían grandes segmentos de algunos sectores, como los de tecnología de la información y servicios de comunicación, los cuales tienen un peso mucho menor en los mercados europeos en comparación con Estados Unidos o algunos países asiáticos. (vii)
Además, comprender los efectos de las divisas puede ayudar a los inversores a entender qué factores explican su rentabilidad. Por ejemplo, si la moneda del país de un inversor se aprecia frente a otra y ese inversor tiene una gran parte de su cartera invertida en acciones de ese país extranjero, puede moderar sus expectativas para evitar frustraciones; y a la inversa si su moneda se deprecia. Quienes no tienen en cuenta el efecto de las divisas podrían atribuir las diferencias en sus resultados a otros factores y actuar en consecuencia, lo cual, según nuestros análisis, puede dar lugar a decisiones de inversión equivocadas.
Por estas razones, creemos que es importante que los inversores tengan en cuenta las fluctuaciones de las divisas al analizar su rentabilidad. A nuestro juicio, para mantener la paciencia y la disciplina y, por tanto, para tener éxito al invertir a largo plazo, es fundamental comprender por qué una cartera se comporta como lo hace.
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Fisher Investments España es el nombre comercial utilizado por la sucursal en España de Fisher Investments Ireland Limited, (“Fisher Investments España”). Fisher Investments Ireland Limited es una sociedad de responsabilidad limitada constituida en Irlanda que opera bajo la denominación de Fisher Investments Europe (""Fisher Investments Europe""). Fisher Investments Ireland Limited y su nombre comercial, Fisher Investments Europe, están inscritos en el Registro Mercantil de Irlanda con los números 623847 y 629724. Fisher Investments Europe está regulada por el Banco Central de Irlanda. El domicilio social de Fisher Investments Europe es 24-26 City Quay, 3rd Floor, Dublin, D02 NY19, Ireland. Fisher Investments Europe externaliza parcialmente diversos aspectos de las funciones cotidianas de asesoramiento de inversión, gestión de carteras y operaciones bursátiles a sus filiales. El presente documento recoge la opinión general de Fisher Investments Europe y no debe ser considerado como un servicio de asesoramiento personalizado en materia de inversiones o fiscal ni un reflejo de la rentabilidad de sus clientes. No se garantiza que Fisher Investments Europe siga sosteniendo estas opiniones, las cuales pueden cambiar en cualquier momento a la luz de nuevos datos, análisis o consideraciones. La información que figura en el presente documento no pretende ser una recomendación o un pronóstico de las condiciones del mercado. En su lugar, tiene por objeto esclarecer los aspectos tratados. Los mercados actuales y futuros pueden diferir ampliamente de los que se describen en este documento. Asimismo, no se garantiza la exactitud de ninguna de las hipótesis empleadas en los ejemplos contenidos en el presente documento
(i) Fuente: FactSet, a 8/1/2026. Índice MSCI World, rentabilidad con dividendos netos (en USD y en EUR); y S&P 500, rentabilidad con dividendos (en USD), del 31/12/2024 al 31/12/2025. Las fluctuaciones entre el dólar y el euro pueden influir en el rendimiento de una inversión al alza o a la baja.
(ii) Ibid. Índice MSCI World con dividendos netos (en coronas suecas), del 31/12/2024 al 31/12/2025. Las fluctuaciones entre el dólar estadounidense y el euro pueden influir en el rendimiento de una inversión al alza o a la baja.
(iii) Véase la nota i.
(iv) Ibid. Afirmación basada en el tipo de cambio entre el USD y el EUR, del 31/12/2021 al 31/12/2022.
(v) Ibid. Índice MSCI World con reinversión de dividendos netos en USD y en EUR, del 31/12/2021 al 31/12/2022. Las fluctuaciones entre el dólar y el euro pueden influir en el rendimiento de una inversión al alza o a la baja.
(vi) Ibid. Índice MSCI World con reinversión de dividendos netos en USD, SEK y EUR, del 31/12/2023 al 31/12/2024. Las fluctuaciones entre el dólar, el euro y la corona sueca pueden influir en el rendimiento de una inversión al alza o a la baja.
(vii) Ibid. Afirmación basada en las ponderaciones por sectores del índice MSCI Europe.

