
Según el ranking mundial de capitalización bursátil, Nvidia lidera la clasificación con 5,457 billones de dólares, seguida por Google, Apple, Microsoft y Amazon.

Fuente: Carlos Arenas Laorga
He quitado del gráfico los principales activos para que no lo distorsionen. Si tienes curiosidad, son Estados Unidos, con 75,6 trillones; el oro, con 31,6 trillones; China, con 10,9 trillones; y Japón, con 7,2 trillones. Luego, ya vamos a NVIDIA.
Fíjate en lo que eso significa. El PIB de España ronda los 1,6 billones de euros al año. La capitalización de Nvidia triplica esa cifra y cuatriplica su capitalización. No hablamos del PIB de Nvidia —que no existe, es una empresa—, sino de lo que el mercado dice que vale hoy. Lo que los inversores de todo el mundo están dispuestos a pagar por sus acciones. 4 veces lo que vale España.
Pero para entender la verdadera dimensión del fenómeno hay que ver el mapa completo. El mercado americano capitaliza 75,6 billones de dólares. Solo China alcanza casi los 11 billones. Japón, la tercera economía del planeta, se queda en 7,2 billones. Y a partir de ahí, la caída es pronunciada: el Reino Unido con 4,4, Canadá con 4, India con 3,9… y España, con sus 1,3 billones, aparece en el puesto vigésimo octavo. Por detrás de Suiza, Arabia Saudí y Australia.
Esto hace que haya una concentración muy elevada. Y no solo en el mercado americano. Las nueve primeras empresas del mundo por capitalización —todas tecnológicas salvo Saudi Aramco— acumulan más de 30 billones de dólares entre ellas. Más que China y Japón juntos. Un puñado de empresas con sede en California aplastando a dos de las mayores economías del planeta.
Si tienes fondos indexados al S&P 500 o globales con sesgo americano, llevas años beneficiándote de esta concentración sin hacer nada especial.
Para el inversor particular todo esto tiene una lectura práctica. Quien tiene su dinero en fondos con exposición a estas compañías —ya sea a través de un indexado global, un fondo de tecnología americana o simplemente el S&P 500— ha participado de esta concentración de valor, con unas rentabilidades espectaculares. Quien lo tiene en un depósito al 1% en su banco de siempre, ha visto cómo el mundo se le escapaba. Los datos son los datos. Y estos, en concreto, no tienen mucha vuelta de hoja.
Y si crees que ya ha corrido mucho, vete a fondos más diversificados. Pero no te quedes fuera.

