La reducción del déficit por cuenta corriente, la posibilidad de un cambio político y el posible repunte de las materias primas podrían devolver a la economía brasileña a la senda del crecimiento.
 
En un informe realizado por los analistas Stephen Graham y Fernando Siqueira, señalan que el actual entorno de crisis política, derivada por los casos de corrupción en torno a Petrobras que han salpicado al expresidente Lula da Silva, podría provocar la formación de un gobierno de concentración, en el que las diferentes fuerzas políticas acometiesen las reformas estructurales que, a juicio de los analistas de Citibank, necesita la economía brasileña.

En ese sentido destacan la necesidad de abordar reformas en la Seguridad Social, con el objetivo de profundizar en su sostenibilidad, así como vincular la variación del gasto público a la evolución de los ingresos, con el objetivo de alcanzar un superávit primario y evitar situaciones como en 2015, cuando el déficit público alcanzó los dos dígitos (un 10,3%).
 
Además, desde Citibank considera algunos sectores de la economía brasileña han salido reforzados como lo es el caso del turismo, la venta de papel, vehículos y calzado. En ese sentido, el aumento de las exportaciones (debido, fundamentalmente a la reducción de costes laborales y la depreciación del real brasileño), unido a una rebaja de las importaciones, ha permitido reducir el déficit por cuenta corriente de la economía brasileña en un punto porcentual hasta el 3,2%. Esta disminución ha permitido mantener la cotización de la divisa nacional estable y, de este modo, aminorar el aumento en el nivel de precios.


 
A todo ello se une el previsible repunte de las materias primas, que en el último año han sufrido un severo castigo, que, a su juicio, permitiría impulsar el crecimiento económico del país latinoamericano en el año 2017, cuando el PIB brasileño podría registrar una tasa de variación positiva tras dos años de retrocesos.
 
Con todo, desde la entidad con sede en Londres advierten algunos de los riesgos que se ciernen sobre la economía brasileña. Mencionan la posibilidad de que los resultados de las elecciones arrojen un parlamento fragmentado incapaz de formar gobierno ni tomar decisiones, así como que alguno de los líderes de la oposición que encabezan las protestas contra  el actual gobierno resulten salpicados en casos de corrupción.
 
Respecto a la evolución del Bovespa, el indicador bursátil brasileño, desde Citibank prevén que cierre el ejercicio 2016 en el nivel de los 54.000 puntos, lo que supondría una revalorización del 13,1%, ya que actualmente se mueve en los 47.760 puntos. Los analistas consideran que el los títulos de las compañías están cotizando a niveles demasiado bajos y señalan que el PER medio actual de las empresas del selectivo se sitúa un 22% por debajo del PER promedio de los últimos diez años.  

La evolución de la filial brasileña del Santander
  
Respecto a la filial de Banco Santander en Brasil, que aporta el 19% de los ingresos totales de la entidad,el 78% de los inversores recomienda vender, por un 16% que recomienda mantener y un 6% que recomienda comprar. El precio objetivo medio establecido por los inversores se sitúa en los 12,84 dólares, un 27,6% por debajo de su actual precio de mercado. Las acciones de la filial brasileña de la entidad presidida por Ana Botín acumulan, en lo que va de año, un crecimiento del 2,12%, cifra inferior a las ganancias del 10,19% que acumula el Bovespa en 2016.