
Este movimiento se produce en un contexto de elevada incertidumbre internacional y de reajuste de las cadenas de suministro globales.
La seguridad energética se ha convertido en una prioridad estratégica para Pekín, que busca reducir su dependencia de materias primas clave procedentes del extranjero sin renunciar, al menos a corto plazo, al carbón como pilar de su sistema eléctrico.
Menos carbón importado y mayor peso de la producción interna
Las importaciones de carbón de China se redujeron un 9,6% en comparación con el año anterior, hasta situarse en torno a los 490 millones de toneladas.
Según datos oficiales citados por Bloomberg, se trata de la mayor caída anual registrada en una década y del descenso más acusado entre todas las grandes materias primas que el país adquiere en el exterior.
Este retroceso estuvo impulsado, principalmente, por el aumento de la extracción nacional y por una menor necesidad de generación térmica en determinados periodos del año.
El refuerzo de la capacidad productiva interna permitió amortiguar la demanda sin recurrir al mercado internacional, una señal clara del esfuerzo por consolidar la autosuficiencia energética.
Evolución desigual en otras fuentes fósiles
La tendencia a la baja en las importaciones no se limitó al carbón. Las compras de gas natural también descendieron un 2,8% en el conjunto del año, hasta alcanzar los 127,87 millones de toneladas, de acuerdo con información difundida por Reuters a partir de estadísticas oficiales publicadas en Pekín. No obstante, el comportamiento mensual fue más volátil.
En diciembre, las importaciones de gas repuntaron un 16,3%, hasta los 13,45 millones de toneladas, impulsadas por el aumento estacional de la demanda durante los meses de invierno.
Ese mismo patrón se observó en el carbón, cuyas importaciones crecieron un 12% en ese mes, hasta los 58,59 millones de toneladas. El petróleo también mostró fortaleza al cierre del año, con compras que alcanzaron los 12 millones de barriles diarios.
Descenso inédito en la generación térmica
Pese al repunte puntual de las importaciones a finales de año, la generación eléctrica a partir de carbón y gas mostró una ligera contracción en el conjunto del ejercicio.
Durante los primeros once meses, la producción de electricidad procedente de estas fuentes cayó un 0,7%, según datos gubernamentales recogidos por Bloomberg. Solo en noviembre, el descenso fue más acusado, con una reducción interanual del 4,2%.
De confirmarse los datos definitivos, el ejercicio marcaría el primer retroceso anual global de la generación térmica en China desde 2015.
Este cambio resulta especialmente relevante en un país donde el carbón ha sido históricamente el eje central del sistema energético, tanto por su abundancia como por su fiabilidad para cubrir picos de demanda.
Un fenómeno compartido con otras grandes economías emergentes
El medio especializado Carbon Brief informó recientemente de que la generación de electricidad a partir de carbón en China se redujo un 1,6% en el último año.
De forma paralela, India registró una caída del 3% en este mismo indicador. Según la publicación, es la primera vez desde 1973 que ambos países experimentan un descenso simultáneo en la generación basada en carbón.
La explicación principal apunta a la incorporación récord de capacidad eólica y solar en ambos mercados. El crecimiento acelerado de las renovables está empezando a desplazar parcialmente al carbón, aunque de manera todavía limitada y con fuertes diferencias estacionales.
Renovables al alza, pero sin relevo inmediato
A pesar del avance de la energía eólica y solar, los datos de diciembre muestran que el carbón sigue desempeñando un papel esencial.
El aumento de las importaciones en ese mes sugiere que las fuentes renovables aún no pueden garantizar por sí solas la estabilidad del sistema eléctrico, especialmente en momentos de alta demanda.
En el caso de China, la estrategia parece orientarse hacia un equilibrio pragmático.
Se apuesta por ampliar las renovables y reducir gradualmente la intensidad del carbón, pero sin prescindir de una fuente que sigue siendo clave para la seguridad del suministro.

