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José Luis Cava analiza varias cuestiones clave: el riesgo de las bolsas ante la crisis de financiación de la inteligencia artificial, el deterioro fiscal de Francia y sus posibles consecuencias para la banca europea, las conclusiones de la reunión del Fondo Monetario Internacional y la capacidad de Rusia para sostener la guerra de Ucrania.
Sobre la inteligencia artificial, el analista considera que la tensión financiera difícilmente provocará un colapso generalizado del Nasdaq, ya que las primas de riesgo más elevadas se concentran en pequeñas empresas vinculadas al sector. Sin embargo, observa un cambio en el comportamiento de los inversores institucionales: después de semanas vendiendo volatilidad, han comenzado a mostrar miedo y a comprar opciones put sobre el ETF QQQ, que replica el NASDAQ 100, con un precio de ejercicio de 700. Cava cree que el índice podría perforar ese soporte, caer hasta los 690 puntos y, si después recupera con fuerza los 700, generar una señal de suelo a corto plazo. En su opinión, "el miedo es la condición necesaria para que las bolsas suban".

En Francia, la situación fiscal es cada vez más preocupante. El déficit primario ronda el 3% del PIB y la deuda pública se sitúa cerca del 119%. Los intereses de la deuda estatal absorben el equivalente al 65% de la recaudación del IRPF, una proporción que aumenta hasta el 80% si se incluyen las administraciones territoriales y la Seguridad Social. Ante la imposibilidad de seguir aumentando los impuestos, el país necesita ajustar el gasto público. Cava advierte de que este escenario puede perjudicar a la economía y extenderse al sector bancario europeo. BNP Paribas presenta una tendencia bajista y, en el índice bancario europeo, sitúa el nivel clave en 274,5 puntos: si se pierde, podría abrirse el camino hacia los 235.

Sobre la reunión del FMI celebrada en Bangkok, el analista recoge que los participantes mantienen opiniones divididas sobre la inteligencia artificial y desconocen la dirección futura de los tipos de interés, aunque las previsiones económicas del organismo invitan al optimismo.
Por último, considera que Putin puede seguir financiando la guerra de Ucrania, pero a costa de deteriorar la economía civil rusa. Los elevados tipos de interés encarecen el crédito, frenan la construcción y la inversión y desvían recursos hacia la industria militar. A largo plazo, esto podría traducirse en más inflación y desempleo. Aunque Cava considera conveniente alcanzar un acuerdo de paz, no ve claro que vaya a producirse a corto plazo.