El verano ha resultado ser una buena época para los mercados, que finalizaron agosto en el buen camino y con una baja volatilidad. Un periodo así de tranquilo es sin duda un acontecimiento bastante raro en los últimos años, pero ¿hay una justificación para lo que ha ocurrido? Sí y no.
 

Entre las razones que apoyan una respuesta afirmativa, se encuentran los datos macroeconómicos que se han conocido durante los últimos meses, que han confirmado las previsiones de un rebote en el tercer trimestre de 2016, además de mostrar una mejora en la salud del sector manufacturero. Asimismo, el consumo de los hogares sigue creciendo en los países desarrollados.
Por su parte, la temporada de resultados empresariales que finalizó a principios de agosto, aunque no fue excelente, proporcionó algunas gratas sorpresas. Además, la geopolítica no ha producido ninguna nueva gran preocupación para los mercados. A estos factores se suma el efecto creado por las compras de activos de los bancos centrales, que han permitido que los diferenciales continúen estrechándose y que las compañías sigan beneficiándose de los actuales tipos bajos.

Sin embargo, todavía hay nubes en el horizonte. En el mejor de los casos, el rebote que muestran los datos macroeconómicos servirá para impulsar a la economía mundial hacia su potencial, un potencial que ha sido extenso y peligrosamente revisado a la baja en los últimos años, principalmente porque la productividad todavía está a medio gas y esta tendencia no parece estar revirtiéndose.

En el lado de la demanda, el consumo comienza a debilitarse en algunos países emergentes. Mientras, los bancos centrales están advirtiendo del impacto cada vez más débil de las políticas monetarias. Otro foco de preocupación son los precios de las materias primas, que siguen atrapados en la volatilidad, en un entorno persistente de exceso de oferta, ya sea en el caso del crudo o de los metales pesados. Por último, el clima geopolítico está en peligro de quedar fuera de control en varios lugares, como Asia, Oriente Próximo o África.

En resumen, la incertidumbre que dominó el mes de julio apenas ha cambiado en agosto y es posible que veamos un retorno de la volatilidad que azotó a los mercados en el comienzo del año. En cuando a los bancos centrales, la reunión del Banco de Japón de este mes se perfila como un elemento peligroso, como también lo serán las elecciones de Estados Unidos en noviembre, el referéndum sobre la reforma constitucional que se celebrará en Italia y la publicación del índice ISM a principios de octubre.
 
Laurent Denize, Global Co-CIO Oddo Meriten AM