-En este 2020 tan atípico en los mercados, ¿dónde están viendo más potencial ahora mismo?

Es un año complicado desde el punto de vista de elegir en qué activos o zonas geográficas enfocar las inversiones. Estamos en un entorno de tipos de interés artificialmente bajo, manteniendo nuestros niveles por los bancos centrales de cara a facilitar una recuperación mucho más rápida y sostenible de las economías, después de que esté pasando o haya pasado la peor época del covid19.

Ahora mismo vemos que en la parte de renta variable nuestras miras van dirigidas a aquellos sectores que suponen una participación en el desarrollo económico futuro en los próximos años o décadas, como puede ser la tecnología, la salud o la inversión sostenible. En este sentido, la zona más beneficiada por su composición sectorial es Estados Unidos.

También pensamos que hay cierto atractivo en la parte de renta variable en China, que lleva un trimestre adelantado al resto de economías desarrolladas a la pandemia, es decir, ellos la sufrieron en el primer trimestre y el resto de países desarrollados lo sufrieron en el segundo. Hablamos de impactos no solo a nivel de contagios y fallecimientos sino a nivel de confinamiento y crecimiento económico. 

El hecho de que China ya lleve un trimestre adelantado a Europa y a Estados Unidos le da cierto potencial de seguir mejorando. La economía va a crecer a nivel de Pib, un 3%, la mitad que el año pasado y ya para el año que viene esperamos tasas de crecimientos del Pib superiores al 8%. En la parte de renta fija no tenemos preferencias. Tenemos algo de valor en la parte subordinada financiera una vez que el sector se ha reconvertido y en la parte de renta fija emergente, pero estos dos segmentos suponen un riesgo mayor de lo habitual para lo que son las inversiones de renta fija.

También vemos oportunidades en entornos de tipos de interés bajo. Estamos cambiando el asset allocation tradicional, de renta fija y variable, incluyendo otro tipo de inversiones con otro horizonte temporal diferente al corto plazo, que puedan representar tanto la bolsa como los bonos, son inversiones más ilíquidas y esperamos que, a largo plazo, de 5 años en adelante, nos generen retornos interesantes.


-¿Qué debe tener una compañía para formar parte de una cartera de renta variable de CA-Indosuez? ¿Y de renta fija?

En el caso de renta variable, hacemos un seguimiento de 800 compañías a nivel mundial, mediante criterios cuantitativos y cualitativos. Clasificamos estas compañías en función de 4 grandes grupos en el que incorporamos variables para cada clasificación, tales como la posibilidad de que remuneren al accionista con una rentabilidad por dividendo elevada e incluso con una recompra de títulos, analizamos el componente internacional de sus ventas, es decir, que sea una compañía global; seguimos los ratios de valoración de las compañías que nos permiten averiguar cuáles son las que están descontando un crecimiento mayor que la media de las compañías. En función de estos criterios hacemos un ranking cuantitativo donde seleccionamos compañías en función de estos y otorgamos unos rating de compra, de vender o de mantener en función del solving que han obtenido.

Lo combinamos con un análisis cualitativo con algún proveedor externo muy cercano al grupo, por ejemplo Kepler Cheuvreux, que es un proveedor de análisis de mercado, un broker. Esto nos da un ranking para tener incluidas esas compañías dentro de las carteras de nuestros clientes.

En renta fija, hacemos un análisis exhaustivo de las tendencias de la compañía. Miramos ratios de endeudamiento, de cobertura de intereses, estados financieros... Estamos muy pendientes de las tendencias que puedan estar afectando a la compañía y que garanticen la viabilidad de su negocio. No queremos compañías que aunque paguen una rentabilidad superior a la media, supongan un riesgo adicional para las carteras. Somos muy tranquilos a la hora de seleccionar valores en la parte de renta fija y seguimos muy de cerca la evolución tanto del propio negocio de la compañía como del propio sector y las expectativas y viabilidad de su plan de negocio.

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-Se está viendo mucha dispersión en los mercados, con activos de calidad a valoraciones exigentes y compañías muy castigadas por el mercado... ¿Cómo lo ven?

Este es un debate que lleva encima de la mesa desde antes de la pandemia. Se están polarizando las inversiones en la parte de renta variable. Los inversores se están centrando en aquellos sectores donde ven un protagonismo en la economía para los próximos años, en los sectores disruptivos que suponen crecimiento de beneficios y de ingresos por encima de la media de los principales índices bursátiles. Los inversores están dejando de lado todo aquello que representa la economía tradicional, pero no quiere decir que no estén presentes esos sectores en la economía en los próximos años porque son fundamentales. Pero ahora mismo los inversores están mirando qué compañías y qué sectores están presentando mayores crecimientos potenciales. 

Ese enfoque de todos los inversores hacia este tipo de compañías ha hecho que las valoraciones se hayan encarecido, desde el punto de vista comparativo con las valoraciones de los mismos sectores hace uno o dos años. Aun así, este encarecimento de las acciones viene compensando por el crecimiento de beneficios que ofrecen estas compañías.Estamos en unos múltiplos por encima de los de la última década pero todavía estamos muy lejos de las valoraciones que observamos en el año 2000, con la explosión de la burbuja tecnológica. Mientras las compañías sigan reportando crecimientos de ingresos y beneficios, las valoraciones no serán tan disparatadas como las que vimos en la época del 2000.


-¿Cómo están gestionando la liquidez?

La liquidez es complicada de gestionar. Añado a la liquidez la parte de renta fija por la actuación de los bancos centrales, con esos programas de compras de activos que han implementado tanto la Reserva Federal como el Banco Central Europeo y han llevado a los tipos de interés a niveles artificialmente bajos ofreciendo muy poca rentabilidad.

Nosotros hemos dado un paso más en la distribución de activos tradicional dando entrada en las carteras a otro tipo de inversiones, al margen de la liquidez. Estos productos tienen un perfil más de largo plazo y ofrecen rentabilidades interesantes. En muchas ocasiones, son inversiones más ilíquidas pero que deben de representar un tanto por ciento reducido en las carteras, es decir, un 10% del patrimonio y que compensen esa ausencia de rentabilidad estable que antes proporcionaban el tipo de interés y el mercado monetario.


-Habla de 'private equity', que son compañías no cotizadas... ¿Cómo ven la inversión en oro, fondos de gestión alternativa o fondos de infraestructuras no cotizadas?

El hecho de tener una gran parte de los activos de muchas carteras con una rentabilidad potencial muy baja nos ha abierto un abanico de posibilidades dentro de las inversiones alternativas. Aquí nosotros siempre hemos incluido el oro como una de ellas, como elemento descorrelacionador y elemento que reduce la volatilidad de las carteras, con un argumento fundamental de demanda de oro, no solo para fines financieros sino por la parte de componente, antes de la pandemia, de demanda particular, sobre todo en Asia y de demanda de los bancos centrales de países emergentes que están construyendo sus reservas internacionales en oro principalmente ahora mismo, por culpa de las bajas rentabilidades que pagan ahora mismo los americanos, que eran la base de sus reservas internacionales. Hay una base fundamental que apoya nuestra inversión en oro.

También hay otro tipo de fondos de inversión con un perfil de retorno absoluto, con una volatilidad muy controlada y un proceso de inversión muy interesante que también hemos incorporado a nuestras carteras. Son fondos muy conocidos por todos y nos sirven para darle destino a esa parte de la cartera donde los tipos de interés y la liquidez nos retribuyen.

En la parte de infraestructuras, son inversiones a través de vehículos que obligan a una permanencia a largo plazo; es una de las opciones dentro de la inversión privada y estamos analizando posibilidades y recomendando a nuestros clientes que den poco a poco un paso en este mundo de los ilíquidos para reducir la volatilidad de sus carteras, de los activos tradicionales de renta fija y renta variable que en el último año han salpicado muchísimo, con la finalidad de obtener rentabilidades interesantes en esa parte de sus carteras a largo plazo.

Las bolsas se la juegan.

El Rally de fin de año y rotación de sectores , las bolsas se la juegan en Diciembre y Enero.

El FMI prevé un rebote del crecimiento mundial del 5,2% en 2021 y del 4,2% para 2022. Según sus estimaciones, el PIB de las economías avanzadas se elevaría un 3,9% el próximo año y un 2,9% en 2022 y, dentro de éste, la zona euro repuntaría un 5,2% y un 3,1% en línea con lo que haría EEUU. No se puede prever con exactitud si los crecimientos del próximo año rondarán estas cifras, pero traerán consecuencias.

Los movimientos corporativos, la evolución de las divisas y las politicas de los bancos centrales moverán y mucho los mercados, ya que los inversores institucionales van a rotar carteras hacia sectores con más potencial y menos riesgo.

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