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José Luis Cava alerta de que las ventas masivas de acciones bancarias desde agosto podrían estar anticipando problemas más profundos en los mercados financieros, al igual que ocurrió antes de las crisis de 2000, 2008 y 2020. El ETF bancario estadounidense KBWB ha caído un 15% desde sus máximos de agosto, mientras que Bank of America y Morgan Stanley retroceden un 24% y Goldman Sachs, un 25%.

El analista atribuye esta debilidad a la creciente competencia por captar el ahorro global entre las necesidades de financiación de la deuda pública estadounidense y las inversiones en infraestructura de inteligencia artificial. Esta pugna podría presionar al alza los tipos de interés en 2026 y 2027. No obstante, considera que la importancia estratégica de la IA obligará a las autoridades estadounidenses a inyectar liquidez, aunque advierte de que todavía está por determinar cuándo lo harán y hasta dónde permitirán caer a las bolsas. Cava cree que los mercados podrían aguantar hasta el 3 de noviembre, pero subraya que, a partir de esa fecha, aumentarán los riesgos.

El segundo foco de preocupación es Francia. La prima de riesgo de su deuda frente a Alemania ha alcanzado niveles no vistos desde 2012 y se ha multiplicado por 2,5 desde los mínimos de marzo. La tensión también se ha extendido a España e Italia, cuyas primas de riesgo se han duplicado. Además, Cava advierte de que la crisis soberana francesa está empezando a trasladarse a la banca: los CDS de BNP Paribas han aumentado más de un 50% desde abril y sus acciones han perdido cerca de un 21% desde los máximos de agosto. El índice bancario europeo retrocede un 13,5%, mientras que Banco Santander y BBVA resisten mejor, con caídas del 12% y el 11,4%, respectivamente.

Para el analista, la salida de la crisis francesa pasa por una consolidación fiscal que el Gobierno no parece dispuesto a acometer. Sin ajustes, el encarecimiento de la deuda, el deterioro económico y el aumento del gasto podrían alimentar una espiral que termine extendiéndose por la Unión Europea y afectando al euro. En ese escenario, Cava considera que los políticos franceses presionarán al BCE para que compre deuda pública, poniendo en cuestión la independencia de los bancos centrales.