Jorge Medina, Director del Inclusive Responsible Banking Program del IEB, analiza las claves y la necesidad de una “banca responsable” en el nuevo entorno social y financiero que ha creado la crisis. 

¿Qué es el Responsible Banking y en qué se centra?
La “banca responsable” tiene que ver con los buenos comportamientos de las entidades y los individuos, va más allá de un concepto de cumplir con la regulación. En realidad es la gestión bancaria que pone al cliente y a los grupos de interés al frente de la actividad que realiza, frente a los intereses de la propia organización.

Es una gestión bancaria que se enmarca dentro de unos principios y valores y hace que aspectos como la integridad, la honestidad, la transparencia sean la ventaja competitiva de las organizaciones. Cada vez más, desde el propio gobierno corporativo y desde las estrategias de las propias compañías, además de las responsabilidades de los negocios, se está incluyendo el concepto de “responsabilidad social corporativa” como un aspecto más integrado de las estrategias de los bancos y no como áreas independientes.

¿Cómo se puede concienciar a los trabajadores y también a los clientes de banca de que la banca puede ser responsable?
Realmente se está produciendo ya un cambio cultural en las entidades bancarias, lo primero porque hay una exigencia importante de disciplina y responsabilidad por la crisis y el impacto social que ha tenido.

Una banca responsable se tiene que crear primero en la dirección de las entidades y luego escalarlo en toda la organización. Para fomentar esta cultura y principios en IEB tenemos programas concretos.
 
¿Cree que es posible recuperar la sensibilización por la responsabilidad corporativa en un momento en el que a los bancos les cuesta tanto ganar dinero?
Son dos aspectos distintos. Por un lado, tener empresa bien gestionadas tiene muchísimas ventajas, desde obtener mejor financiación por mejores ratings, mejor predicción en resultados, mejor gestión del riesgo… en todos los aspectos es buena la responsabilidad, la ética y la sostenibilidad. Lo que ocurre es que la banca está viviendo unos momentos de travesía por el desierto por un entorno de tipos bajos, un impacto tremendo de la regulación y porque la tecnología está creando nuevos competidores. Pero hay que separar dos aspectos y saber que es rentable ser responsable y, por otro, que hay muchos frentes que la banca tiene que enfrentar.
 
Una de las causas de la crisis fue la colocación de productos por parte de los bancos. ¿Se ha abandonado esa práctica y los banqueros son responsables?
Yo creo que sí. Se ha hecho un esfuerzo enorme en la banca por adaptación a la nueva regulación, que trata de proteger al cliente y hacer unos bancos más solventes, pero luego hay un cambio de cultura muy importante en las entidades y se tiene muy claro que tiene que haber unas estrategias mucho más prudentes en cuanto a las actuaciones comerciales y en cuanto a la gestión de riesgos. Se ha reducido el apalancamiento y ha aumentado la sensibilización de las directivas y de los trabajadores de banca porque está en juego la credibilidad de clientes, inversores, depositantes y reguladores.

MIFID II. ¿Qué cambios puede traer a la industria bancaria con respecto a la responsabilidad corporativa?
Estamos en un entorno de exceso de regulación, pero MIFID II tiene aspectos positivos para los clientes y las entidades, por ejemplo, los bancos van a tener que decidir su posicionamiento, si van a hacer comercialización, asesoramiento independiente.. por lo que seguramente va a haber más trasparencia en sus actuaciones y con las comisiones que se cobran, así como más información.

También se van a regular las prácticas de remuneración a las personas críticas en las distintas actividades, desde gestores de inversiones, hasta gestores de riesgo y equipos de ventas. En todo caso, la regulación, aunque en muchos casos es excesiva, va a enmarcar de forma más clara la protección al cliente y la eficiencia de los mercados.

¿Ha servido de algo la unión bancaria europea para mejorar la “banca responsable”?
También, pues todos los nuevos mecanismos, como el Mecanismo Único de Supervisión o el de Regulación, los tests de estrés, la nueva supervisión del gobierno corporativo de las entidades bancarias… va a armonizar las prácticas en Europa. Los mecanismos que se están creando ahora vienen a reforzar la solvencia y la liquidez de las entidades y, por supuesto que repercutirá muy favorablemente en el resto de grupos de interés de la banca.

¿Podemos asistir a una desbancarización del sistema español?
Creo que casi todas las industrias están desintermediando y en la banca, lo que sabemos es que tiene que haber una gran trasformación. Lo que sabemos es que las fintech vienen con una vocación más de servicio, con tecnología más eficiente y con experiencias de usuario que no se habían producido en la banca. Por ello, creo que tiene que haber una gran simbiosis o unión entre la banca tradicional y las fintech; las fintech están impulsando más rápido los cambios en la banca tradicional que tiene ciertas ineficiencias y una sobrecapacidad.

¿En qué consiste el programa del IEB que usted dirige, el “del Inclusive Responsible Banking Program”?
Es un programa de 6 meses online dirigido a las diferentes bancas internacionales y que tiene como objetivo tratar los 10 principios de la banca responsable. Se presentan diferentes casos de buenas prácticas en momentos en los que la banca no ha hecho mucho por el progreso social y económico. Es ayudar a los diferentes directivos y empleados a ser embajadores del cambio cultural y que los estándares de buena conducta se vean desde una perspectiva práctica de responsabilidad y buen gobierno y una ventaja competitiva.