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Creo que las bolsas estadounidenses están cerca de formar un suelo y que, después de las últimas caídas, podemos asistir a un rebote significativo. Sin embargo, considero que esta recuperación podría ser temporal y que las incertidumbres volverán a imponerse más adelante. Para entender lo que puede suceder, hay que mirar más allá de los tipos de interés y centrarse en la liquidez.
La situación actual me recuerda, en algunos aspectos, a la que vivió Estados Unidos en 1929. Entonces, la Reserva Federal subió los tipos de interés para contener la inflación, lo que desencadenó fuertes caídas en las bolsas. Posteriormente, los recortes de tipos favorecieron un rebote, pero, como no se inyectó liquidez suficiente, el mercado terminó entrando en una prolongada tendencia bajista.
La lección que extraigo de aquel episodio es que no basta con analizar los tipos de interés: hay que observar qué sucede con la liquidez. En la actualidad, las necesidades de financiación del sector privado coinciden con las enormes exigencias de refinanciación de la deuda pública estadounidense. Considero que esta situación limitará la capacidad de la Reserva Federal para retirar dinero del sistema.
Por eso, creo que la autoridad monetaria terminará inyectando más liquidez. A mi juicio, su prioridad será garantizar la refinanciación de la deuda pública, aunque no descarto que posteriormente se adopten medidas para reducir el volumen de deuda en circulación.
Los siete magníficos y el Nasdaq 100, cerca de soportes clave
Para analizar los próximos movimientos, me fijo especialmente en el ETF de los siete magníficos y en el que replica el comportamiento del Nasdaq 100, dos referencias que considero importantes por su exposición a las grandes tecnológicas estadounidenses.
En el ETF de los siete magníficos, vigilo especialmente la zona de los 66,62 dólares. Creo que todavía podría producirse un último movimiento bajista para barrer los soportes antes de que las cotizaciones encuentren suelo. Si esa referencia se mantiene, espero un rebote significativo.
En el caso del Nasdaq 100, sitúo un soporte relevante en torno a los 699,25 dólares, coincidiendo con los mínimos del 16 de septiembre. Este nivel refuerza mi impresión de que la corrección podría estar cerca de finalizar, aunque todavía no descarto un último latigazo bajista.
Mi previsión inicial contemplaba una subida de las bolsas durante octubre, antes de nuevas caídas a partir del 3 de noviembre. Sin embargo, los movimientos se han retrasado: la corrección que esperaba tras el vencimiento de los contratos de opciones del tercer trimestre ha llegado más tarde de lo previsto.
Por eso, considero que el rebote también podría desplazarse en el tiempo y prolongarse durante buena parte de noviembre. Eso sí, no debemos confundir una recuperación puntual con el inicio de una nueva tendencia alcista.
Por último, observo que el sentimiento inversor refleja un elevado pesimismo. Las encuestas muestran un aumento de las posiciones bajistas y los indicadores de miedo apuntan a una creciente preocupación. Creo que un último movimiento a la baja podría llevar al mercado a niveles de miedo extremo antes de formar un suelo.
Mi escenario contempla, por tanto, un último latigazo bajista, seguido de un rebote significativo y una nueva fase de incertidumbre. Para anticipar estos movimientos, seguiré de cerca la evolución de la liquidez, el comportamiento de los precios y las decisiones de la Reserva Federal.