El mercado esperaba ansioso como saldrían los resultados empresariales del segundo trimestre del año y los datos que tenemos es que muchas compañías siguen generando crecimientos en ventas y en márgenes muy sólidos. ¿Cuáles son las perspectivas de vuestro equipo en este sentido para los próximos meses?

Las perspectivas son buenas, porque nuestro equipo está convencido de que estamos invertidos en los mejores modelos económicos, de calidad, y al final a largo plazo los mercados son eficientes: si una compañía es capaz de crecer y generar valor operativo para sus accionistas, lo va a ver reflejado en su cotización largo plazo.

Evidentemente en el corto plazo, hay movimientos inesperados, muchas ineficiencias, mucha volatilidad; hay muchos factores y parámetros en los que no tenemos ningún tipo control y muchas de estas compañías se pueden ver afectadas en el corto plazo. Además, este año en particular las compañías que se están beneficiando son aquellas que se están aprovechando de este ‘momentum’ específico a corto plazo por las subidas de los tipos o por la inflación, pero hay muchas compañías de mucha calidad que están presentando buenos resultados, con buenos beneficios, con crecimientos de sus márgenes y de sus ventas y sin embargo el mercado las sigue penalizando porque está centrado exclusivamente en factores exógenos a lo que son los modelos de negocio.

En este entorno, donde la calidad juega un rol fundamental para que nuestras carteras salgan reforzadas, ¿Qué tipo de compañías deberíamos estar mirando? ¿Cuáles son esas características que reflejan alta calidad?

Nunca antes la calidad ha sido tan esencial como ahora mismo. Es muy importante y más esencial que nunca invertir en calidad cuando tenemos mercados inciertos, cuando tenemos volatilidad y cuando tenemos falta de visibilidad. Por calidad hablamos de compañías bien gestionadas, con buenos modelos de negocio, operando en mercados en crecimiento, con ventajas competitivas, con poder de fijación de precios, con caja neta -esto es muy importante para no ser vulnerable a los tipos de interés-, poca deuda -también muy significativo- y que están operando en mercados donde tienen cuotas de mercado importantes, con poder de fijación de precios y altas barreras de entrada para la competencia. Y sobre todo compañías con capacidad para crecer y reinvertir en su crecimiento futuro, que hoy empiezan siendo un actor local pero acaban siendo un líder a nivel global gracias a reinvertir los frutos de su éxito en capital humano, en talento, en mejorar sus procesos operativos, en sus márgenes, en innovación, en hacer una pequeña adquisición, en ampliar sus mercados accesibles… La prima de calidad es permanente, no es cíclica, por lo tanto invertir en compañías de calidad nos va a permitir navegar bastante mejor en un entorno como el actual de volatilidad y de incertidumbre.

Muchos inversores se encentran expectantes y mirando de cerca las consecuencias de este conflicto bélico que tenemos a las puertas de Europa, pero si miramos compañías y modelos de negocios, ¿en qué punto nos encontramos en el viejo continente? ¿Dónde logramos competir contra otras regiones de mayor crecimiento?

Es cierto que Europa está sufriendo de su alta dependencia de la energía de Rusia. Es la zona geográfica que peor lo está pasando por la alta dependencia que su sistema energético tiene de Rusia. Pero no debemos olvidar que la calidad del mercado europeo es mucho mejor de lo que se percibe. Europa lleva años jugando un rol de liderazgo global en muchos segmentos y sectores que son y han sido muy relevantes para los avances que hemos experimentado como sociedad en las últimas décadas. En Europa estamos hablando de que tenemos compañías líderes a nivel mundial en tecnología médica: compañías dedicadas a soluciones de diagnóstico oftalmológico, compañías que mejoran las condiciones de vida de las personas, que equipan a las farmacéuticas y biotecnológicas para producir y descubrir medicamentes de nueva generación. Ahí tenemos compañías con verdadera posición de liderazgo en sectores muy nicho.

También en innovación y todo lo que tiene que ver con la innovación digital y el software; ahí también tenemos muchas y muy buenas compañías. Todo lo que tiene que ver con la automatización de la industria, gracias a que el ecosistema del automóvil -Volkswagen, BMW, Mercedes, Audi- ha generado que tengamos de las mejores empresas en automatización industrial, y eso se ha llevado a la automatización de la logística. Semiconductores, la industria 4.0 y la robótica son otros ejemplos.

Debido a las circunstancias actuales por el tema de la guerra entre Rusia y Ucrania y su impacto en el sistema energético europeo, muchos inversores están dejando de lado Europa, cuando si somos capaces de seleccionar compañía por compañía y nos olvidamos de la región europea (muchas compañías tienen exposición global con gran parte de sus ventas viniendo de EEUU y Asia), hay que saber que tenemos compañías en segmentos donde Europa juega un rol de liderazgo global.

¿Con qué tres mensajes concretos debería quedarse el inversor / ahorrador que nos esté viendo?

El primero, la calidad. Es muy importante invertir en empresas de calidad, con servicios y productos que son recurrentes, estables en el tiempo, que la sociedad necesita, que tienen ventajas competitivas... Eso nos va a permitir navegar bastante mejor en un entorno como el actual de volatilidad y de incertidumbre. Y la calidad a largo plazo acabará pagando, porque a largo plazo los mercados son eficientes.

En segundo lugar, precisamente esa visión de largo plazo. Tendemos en momentos como el actual donde hay tanta volatilidad e incertidumbre a hacer muchos movimientos intentando buscar cuál es el sector, la compañía o el estilo que mejor lo va a hacer. Precisamente es todo lo contrario, es ahora cuando se hacen más evidentes las ventajas de aplicar conceptos sencillos para la inversión: un profundo conocimiento de las compañías en las que invertimos, tener esa visión a largo plazo y tener una cartera bien diversificada.

El tercer mensaje es que para aquellos inversores con una visión de largo plazo ahora mismo podemos encontrar compañías muy atractivas, de mucha calidad a precios muy interesantes debido a estas caídas que hemos sufrido, sobre todo en compañías que siguen presentando resultados muy buenos, con ventajas competitivas y con posiciones de liderazgo. Las estamos comprando a un 50% o un 60% más baratas de como estaban a finales del año pasado.