En un momento de concentración en el sector financiero, Banco Santander ha sido la única que, por el momento, no ha movido ficha. José María Luna, director de análisis de Profim EAFI reconoce que la entidad "es la que más dinero ha solicitado al BCE. Un dinero que podría utilizar para hacer alguna operación". Eso sí, tiene más posibilidades de ser en el exterior.

¿Qué va a suceder con Bankia?

“La rumorología apuntaba a esa posibilidad de fusión con Caixabank. Ésta se ha adelantado al mercado con la compra de Banca Cívica y la cuestión ahora es determinar si Bankia va a poder bailar solo. Saber si podrán o no es la gran cuestión.

De momento, ya llevan un tiempo con una compra de acciones propias. En el caso de producirse una fusión ellos tendrán una posición de fuerza. Y, por otro lado, Bankia quiere reforzar el negocio del seguro.

Sin embargo, se mantienen las tensiones entre los socios, concretamente entre Caja Madrid e Ibercaja. Y afecta, además, a Bankia y al resto de entidades el entorno de recesión, algo que va a afectar a todas. Todavía podremos ver algún movimiento durante este año. El temor es que se habla, incluso, de trocear a la propia Bankia. Es cierto que si por sí sola no es capaz de cumplir con los requerimientos de saneamiento, tendría que hacerlo.”

¿Y qué sucede con el Banco Santander? ¿Se espera algún movimiento?
“Todo es posible. Hay que pensar que el Banco Santander ha sido una de las entidades financieras que más dinero ha solicitado al BCE y ese dinero pudiera ser que lo utilizara para realizar alguna compra que tiene más posibilidades de que fuera en el exterior.

Utilizar ese dinero para hacer compras fuera puede ser algo interesante que probablemente esté valorando el señor Botín. En todo caso, el sector financiero ni nos gustaba el año pasado ni nos gusta este.”

¿España se encuentra en una situación tan crítica como para justificar las dudas que han vuelto a surgir sobre su capacidad de pago?

“España está mal. No hay dudas en cuanto a la capacidad de pago de la deuda pública, ahora bien, la situación es más delicada de lo que la mayoría de la ciudadanía es consciente. El sector financiero se encuentra en pleno proceso de reestructuración. Va a ser difícil controlar el déficit público.

¿Es preocupante el hecho de que el déficit público en febrero alcanzara el 2%?

“Uno puede poner un objetivo que sea razonable, otra cosa es que sea alcanzable. Las reformas, de momento, quien las está sufriendo es el sector privado, pero no se ven reducirse los michelines de la misma manera para el sector público y privado.

Y también preocupa mucho la tasa de paro por encima del 20% y en aumento. Lógicamente la preocupación de todos los socios comunitarios es sobre cómo vamos a ser capaces de crecer.”

¿Qué compañías presentan buenas perspectivas de cara al segundo trimestre del año?

“La estrategia va a ser mantenerse algo más prudentes. Levantar algo el pie del acelerador. Por un lado, tenemos las tensiones iraníes que repercute en un alza del precio del petróleo. Por otro lado, no se ha cerrado definitivamente la crisis de deuda periférica. Y, además, está también la cierta desaceleración en países emergentes.

Por ello, la estrategia pasa por ser algo más prudentes. Seguimos viendo valor en deuda corporativa en compañías, sobre todo, industriales. Nos gusta tanto la deuda emergente como la deuda high yield para perfiles agresivos. Nos gusta la renta variable americana, sus índices están a niveles anteriores a la crisis de las subprime. Y algo de renta variable emergente. Es cierto que el crecimiento de estos mercados puede ser algo menor, pero la inflación en Asia está descendiendo lo que permite políticas de expansión económica.”

¿Qué sectores van a capitanear la recuperación-si es que la hay- en Estados Unidos?

Hay que pensar que el crecimiento económico mundial está en los mercados emergentes. La tendencia en los próximos años será de un incremento de las clases medias, con lo que ello supone para el consumo. Entonces los sectores que se beneficiarán de ello serán el tecnológico e industrial. Son los dos grandes sectores que se están beneficiando de la gran demanda de consumo de los países emergentes. Además si se confirma el suelo del sector consumo en Estados Unidos, podría traer una cierta mejora en el sector financiero estadounidense y, en consecuencia, su repercusión sobre el sector  consumo.