Javier Hernani, director general de BME, analiza las cuentas de resultados de los nueve primeros meses del año presentadas esta mañana. 
 
¿Qué ramas de negocio han sido las que han impulsado mayormente el aumento del beneficio¿
Sobre todo se debe al incremento de actividad en la renta variable. Los volúmenes están creciendo por encima del 20% y el número de operaciones crece más de un 50%. Estamos en un momento récord de operaciones en el mercado español, esto demuestra la vuelta del inversor extranjero y de inversores experimentados. Esto tira del resto de la compañía. También hemos sido mejores en información y derivados, todo unido a una mayor actividad. Todo esto nos está devolviendo a terrenos por en medio de la crisis.

¿Cómo ha evolucionado la pata de negocio de la renta variable?
Hemos visto dos cosas importantes: la vuelta de los grandes inversores y que el mercado español ha recibido de manera relevante una entrada de capital nuevo vía nuevas compañías, que este año en la contratación principal han sido 7, y de forma más importante, por las ampliaciones de capital. Esto ha llevado a cifras récord de entrada de capital este año, vamos por los 22.000 millones, cifra que demuestran la atención de los inversores y el dinamismo de mercado.

¿Han recibido más peticiones de compañías por salir al mercado o perciben mayor interés por hacerlo en meses próximos?
Tenemos un planing de salía a bolsa de Aena, que estamos viendo a ver qué sucede y cuándo sale. Este país da para tener un mercado de renta variable todavía más grande y líquido.

¿Piensan cambiar las exigencias de entrada y mantenimiento en el MAB?
Nosotros lo que hacemos es cumplir la ley y la regulación que nos ha sido dada para este mercado. Hay tres segmentos en él, SOCIMIs, SICAVs y empresas en expansión. En el tema de las empresas en expansión, lo que hacemos es colaborar, en ningún momento BME ha visto el MAB como un negocio, más bien como una estrategia de país, para cambiar la forma de financiación de las empresas españolas, que ahora están claramente apoyadas en la financiación bancaria, pero queremos dar fuentes de financiación alternativa, como el MARF en renta fija, y el MAB en renta variable.

Es evidente que el MAB es un segmento de riesgo, hay compañías que pueden ir bien y que pueden ir mal, pero lo que hacemos nosotros es cumplir con la normativa, hacerlo lo mejor posible y contribuir a la estrategia de país para fomentar las alternativas de financiación.


El negocio de renta fija ha sido el único que ha registrado una reducción de los beneficios. Es una tendencia que se prolonga y, ¿cree que se mantendrá?
Todo lo bueno que he dicho que tiene la renta variable, tiene su contrapartida en la renta fija. Además, tenemos un fuerte proceso de desapalancamiento en España, por lo que es normal que se reduzca la renta fija y se aumente la renta variable, lo que es un gran proceso desde el punto de vista del equilibrio financiero.
Es posible que en renta fija estemos tocando, no obstante, un suelo de admisiones. Además, el desarrollo del mercado de renta fija está pegado al desarrollo de la legislación. A medio plazo el mercado de renta fija será más líquido.

¿Se plantean proponer de nuevo un dividendo extraordinario ante la junta de accionistas?
El año pasado no lo propusimos porque hay una normativa sobre la regulación de los depositarios centrales de valores, por la que se incorporan mediciones del patrimonio que tiene que tener Iberclear, filial de BME que desempeña esta función. Seguimos a la espera de que la UE a través de la BEA defina los criterios y, cuando se conozcan, tendremos un mapa más claro de los fondos que tiene que tener BME y de si hay o no hay espacio para un dividendo extraordinario.
Seguimos manteniendo el pay out ordinario máximo posible porque no necesitarnos caja y seguiremos así.