José Luis Cava articula su análisis en torno a tres preguntas, comenzando por los objetivos de Donald Trump y del denominado “estado profundo”. El analista sostiene que el propósito es “cambiar el orden mundial a través del caos”, utilizando medidas como los aranceles para transmitir que “habían sido cambiadas las reglas” y que cualquier país que quiera beneficiarse de la economía estadounidense “tenía que pagar”. Según el experto, esta estrategia también responde a necesidades de seguridad, extendiendo su influencia geopolítica y debilitando a otras regiones, especialmente Europa, que considera “gran perdedora del caos”.

El experto interpreta además los conflictos internacionales como instrumentos dentro de una estrategia mayor centrada en China. Afirma que “Irán ha sido utilizado como un pretexto” y que determinadas acciones, como ataques a infraestructuras, buscan enviar mensajes estratégicos. En este contexto, concluye que Estados Unidos ha salido fortalecido, ya que “el dólar ha salido reforzado y la economía norteamericana también. Y el S&P 500 también, porque se ve a Estados Unidos como un refugio seguro, como una economía en crecimiento”.

En la segunda cuestión, Cava critica duramente a los medios que “han hecho creer que la economía iba a colapsar”. Enumera errores reiterados en sus previsiones y afirma que todo es inventado con un objetivo: “meter el miedo en la gente”. Según el analista, este miedo ha llevado a los inversores particulares a vender, mientras el mercado posteriormente rebota con fuerza.

El experto respalda esta visión con el análisis del petróleo, indicando que “no ha superado la resistencia” y que los futuros muestran “pendiente negativa”, lo que implica que “los mercados consideran que la subida es temporal”. Asimismo, introduce el “análisis posicional”, destacando que la elevada cobertura mediante opciones hacía “difícil que siguiera cayendo” el mercado.

Finalmente, Cava advierte que no se ha alcanzado un suelo definitivo. Aunque puede haber subidas, anticipa que el dinero se desplazará hacia el sector real y que, cuando los inversores regresen confiados, “les van a meter otro rejón”.