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Hemos cerrado un primer semestre muy positivo, con los principales índices cerca de máximos históricos. Ahora el mercado parece tomarse un respiro. ¿Qué esperan para la segunda mitad del año?
El primer semestre ha estado marcado por el aumento del gasto en inversión pública en economías como Alemania, Japón o China, y por el enorme incremento del capex de las grandes tecnológicas estadounidenses. Todo ello ha demostrado que la economía global ha resistido mejor de lo esperado.
De cara a la segunda mitad del año esperamos un entorno más complejo. No vemos una gran caída porque la macro sigue siendo sólida: Europa crecerá poco, Estados Unidos seguirá cerca del 2% y China continuará avanzando. Sin embargo, sí creemos que algunas valoraciones descuentan demasiado optimismo y que existe un elevado nivel de apalancamiento.
Esperamos correcciones durante el verano, especialmente tras la temporada de resultados. Pero las vemos como oportunidades de compra. Además, creemos que la inflación ya ha tocado techo y que los tipos de interés no serán tan restrictivos como hoy descuenta el mercado.
Mientras los grandes índices baten récords, las small y mid caps siguen muy olvidadas. ¿Es una oportunidad?
Sí. Son probablemente el gran punto ciego del mercado. La falta de liquidez ha penalizado este segmento y el auge de la gestión pasiva tampoco ayuda, porque concentra el dinero en las grandes compañías.
Sin embargo, estamos viendo muchas operaciones corporativas precisamente en pequeñas cotizadas. Quien conoce esos sectores sí está comprando. Si el crecimiento económico se mantiene y los tipos permanecen estables, creemos que el dinero terminará llegando también a estas compañías.
El mercado parece haber perdido el miedo. El conflicto con Irán apenas dejó huella y el oro ha corregido con fuerza. ¿Se está infravalorando el riesgo?
No necesariamente. El oro venía de una subida muy fuerte impulsada por las compras de bancos centrales. Esa demanda estructural sigue existiendo.
En el corto plazo pesan más los tipos reales. Si estos permanecen elevados, el oro pierde atractivo. Pero como activo refugio continúa teniendo sentido, especialmente en un mundo donde incluso los tradicionales activos defensivos generan dudas.
España lleva años sin presupuestos y con una fuerte tensión política. ¿Eso afecta a la inversión?
Cada vez menos. Los grandes inversores miran mucho más las compañías que el ruido político nacional. A largo plazo sí puede pasar factura porque se retrasan reformas importantes, pero hoy España sigue beneficiándose de que otras grandes economías europeas atraviesan dificultades mayores.
La evolución de la prima de riesgo demuestra que el mercado, por ahora, no penaliza especialmente a España.
Europa sigue perdiendo empresas y capital hacia Estados Unidos. ¿No debería ser esa una de las grandes prioridades económicas?
Sin duda. Estados Unidos ofrece mercados más líquidos, una regulación mucho más favorable para las empresas y mejores condiciones para financiar el crecimiento. Es lógico que tanto el ahorro como las compañías miren primero hacia allí.
También empiezan a surgir dudas sobre algunas grandes tecnológicas. ¿Estamos viendo un cambio de ciclo?
Más que un cambio de ciclo, estamos viendo que toda la revolución de la inteligencia artificial exige cantidades ingentes de capital. Llega un momento en el que el dinero disponible no basta y aparece la ingeniería financiera.
Son operaciones legales, pero reflejan que las empresas necesitan seguir captando recursos para mantener ese enorme esfuerzo inversor. Eso explica parte de la desconfianza que empieza a aparecer.
Ha dicho una frase muy interesante: empieza a faltar dinero y aparece la ingeniería financiera. ¿Recuerda, aunque sea parcialmente, a lo ocurrido antes de la crisis de 2008?
Hay una diferencia fundamental. En 2008 el riesgo estaba concentrado en los balances de los bancos. Hoy los bancos están mucho más saneados.
El riesgo actual está en las valoraciones y en las expectativas. El verdadero punto de inflexión llegará cuando las grandes tecnológicas decidan moderar sus inversiones en inteligencia artificial. Ese será el momento en el que el mercado empiece a replantearse las valoraciones de todo el sector.
En definitiva, si llega volatilidad este verano, ¿el inversor debería verla como una oportunidad?
Exactamente. Esperamos un verano movido, pero creemos que las correcciones serán una oportunidad para volver a comprar. Hay sectores y compañías que han quedado rezagados y, con el tiempo, el dinero acabará buscándolos.

