José Luis Cava plantea un análisis “duro” centrado en dos preguntas: por qué se eliminó a los líderes moderados iraníes y por qué no se alcanza un acuerdo de paz. Explica que esta decisión fortaleció a “la facción más radical de la Guardia Revolucionaria”, a la que “no le sirve la paz” porque “gana más con la tensión permanente”. Esto provoca que los negociadores iraníes “no controlan totalmente la situación”, dificultando cualquier acuerdo.

Sostiene además que esta situación beneficia a Estados Unidos e Israel y perjudica a Irán y China. Afirma que “Donald Trump no tiene prisa” porque la economía estadounidense “se está beneficiando”, especialmente por los ingresos energéticos, y porque el conflicto debilita a China. El analista añade que incluso el crecimiento económico de EEUU podría acelerarse.

Sobre el estrecho de Ormuz, explica que su bloqueo busca forzar un acuerdo rápido, ya que si Irán no puede exportar petróleo y se ve obligado a parar la producción, podría sufrir daños estructurales “del 20 al 50%” en sus pozos. Por ello, estima que en “10 o 15 días” podría alcanzarse algún tipo de acuerdo, aunque no necesariamente con la facción radical, que prefiere mantener la incertidumbre para sostener precios altos y volatilidad.

Describe un mercado del petróleo en lateral con “mucha volatilidad”, lo que encaja con los intereses de esta facción, ya que incrementa precios, costes logísticos y debilita a otras economías. Finalmente, concluye que la única solución posible sería “pagarles dinero para que cedan”.