Las tasas de crecimiento real en China han superado 11% de media anual entre 2001 y 2008. De hecho las inversiones han llegado a representar 45% de su economía, cuando en Japón el pico estuvo en 36% y en Corea del Sur en 38%.
 Así que China se está moviendo de economía de exportación, basada en la inversión, a una de cada vez mayor consumo interno. En este sentido necesita mejorar la productividad y subir escalones en la cadena de valor añadido de productos y servicios, donde el desarrollo de nuevas tecnologías para proteger el medio ambiente puede favorecer el crecimiento. En esta transición su gobierno y banco central están gestionando un enfoque reactivo, ofreciendo más crédito en algunos períodos y menos en otros. De hecho el primer trimestre hubo debilidad del crecimiento interno, con contracción en construcción e infraestructuras, atribuible a la reducción de liquidez de los bancos y austeridad fiscal. Así que las medidas de respaldo coyuntural se han multiplicado estos meses, con reducción de niveles de reservas bancarias obligatorias, aceleración de gasto público y respaldo al crédito, particularmente para pymes.

China: la reestructuración puede abrir grandes oportunidades

Las acciones de la región de Gran China experimentan un fuerte rally desde Mayo y nuestra exposición al alza ha superado el umbral de 50% de peso, que refleja convencimiento de que la temporada de presentación de resultados va a ser mejor de lo que se temía tras la fuerte ralentización, pues las empresas han reducido inversiones en bienes de equipo y gastos de explotación y tienen las espaldas mejor cubiertas. En concreto hemos llegado a incrementar exposición a aseguradoras y automóvil, que están infravalorados respecto a la mejora de sus fundamentales. Además hemos llegado a añadir un par al alza/a la baja en juegos de azar de Macao.

Hay que tener en cuenta que el ejecutivo chino ha empezado a relajar la política fiscal y monetaria ante la gravedad de la ralentización del mercado inmobiliario y es muy probable que la liquidez mejore. De hecho somos bastante optimistas a corto plazo, pues la economía ha tocado fondo. Por otra parte es de prever que los capitales se vean atraídos por las valoraciones más baratas del mercado nacional chino ante la puesta en marcha en octubre del Programa de Acceso Mutuo al Mercado entre bolsas de Shanghai y Hong Kong (las acciones de gran capitalización del mercado nacional tienen descuento entre 15% y 20%) y habrá que aprovechar las oportunidades de arbitraje. De hecho somos más optimistas respecto al mercado nacional, que los últimos años ha registrado rentabilidades muy por debajo de la media.

Además el compromiso de la nueva administración con la reestructuración puede abrir grandes oportunidades. La privatización de activos estatales –a menudo mal gestionados– puede liberar el espíritu empresarial y reducir la alta proporción de deuda sobre PIB del país, aunque implique confrontación con intereses de quienes ejercen el poder, que han de renunciar a privilegios para impulsar la economía. Por otra parte la inversión gubernamental puede estimular el crecimiento inmediatamente, pues esta economía sigue impulsada por las exportaciones, pero no puede ordenar a la gente que consuma más. Así que es necesaria una red de seguridad social que reduzca la dependencia de los ahorros y aumente la disposición a consumir. En este sentido el gobierno ha comenzado a ofrecer una mínima seguridad en salud y pensiones, aunque el proceso llevará tiempo. Además el proceso de urbanización, aún al 50%, ha contribuido 9% al crecimiento anual, pero es en gran parte de baja calidad –agricultores en labores de construcción y trabajo doméstico-. Bajo el sistema hukou siguen registrados donde nacieron y sus hijos deben ser educados, lo que ha creado una población a dos velocidades. Pero las reformas para integrar la economía urbana pueden elevar las tasas de crecimiento. De hecho la preocupación social está en la agenda del gobierno central y locales. Además la generación posterior a los años 80 –quienes nacieron tras la introducción de política de hijo único- es muy diferente, más parecida a los países occidentales. Ahorran menos, compran el último iPhone y comen en restaurantes.

A ello se añade que el control de la contaminación en las grandes ciudades es prioridad política. En Shanghai el nivel de riesgo de concentración de partículas en la atmósfera es 25, pero alcanzó 600 a finales de 2013. Así que China, después de 30 años de creación de crecimiento con contaminación, está gastando para deshacerse de ella. En Beijing todas centrales eléctricas de carbón están siendo reemplazadas por generadores a gas.

El mercado chino experimentará altibajos los próximos años, ya que los fundamentales de su economía requieren tiempo, pero es muy probable que algunos sectores registren fuerte crecimiento estructural, donde principalmente conviene centrar posiciones al alza, mientras que las posiciones a la baja convienen en sectores en declive estructural.

Nota: Pictet Total Return Mandarin invierte principalmente en acciones de la Gran China, particularmente China Continental, además de Hong Kong y Taiwán. Con objetivo de preservar capital y hacerlo crecer a largo plazo aplica una estrategia de inversión al alza y a la baja, que mejora el perfil riesgo-rentabilidad. Identifica empresas con beneficios consistentes más que “héroes cíclicos”, seleccionado valor y crecimiento. Se centra en fundamentales. Al alza prefiere empresas dominantes, con finanzas fuertes y poder de precios sostenible, de crecimiento secular, con cuota de mercado y generación de flujo de caja. A la baja prefiere empresas de bajo crecimiento, en industrias maduras o en decadencia, de franquicias débiles, con problemas o en cambios de gobierno corporativo.