Tras el rescate griego, los mercados parecen haber quedado sin rumbo o más bien, sin ese impulso extra que requiere la situación actual para seguir atacando resistencias y seguir dando continuidad a la importante mejora que ha tenido lugar en los últimos meses.
 Con la mayor parte de los índices en zona de resistencias (unas más importantes que otras), no nos queda más que quedar a la espera de la pista que nos darán los próximos movimientos; necesitamos saber si se trata de una simple pausa o descanso para después dar continuidad a los avances, o si por el contrario se trata del agotamiento y finalización de la reacción alcista que ha tenido lugar.

Resumiendo, seguimos alcistas porque así siguen estando los escenarios técnicos de corto plazo, pero la velocidad con la que han tenido lugar los últimos avances, la sobrecompra alcanzada, la existencia de elevados riesgos (potencial debilidad económica y ausencia de medidas con impacto cortoplacista en la gestión de la crisis de deuda) y el patrón de volumen decreciente con el que tienen lugar los avances, nos hacen ser prudentes y exigentes con las posiciones alcistas activas en renta variable.



Si centramos la atención en el S&P 500, podemos observar que la consistente recuperación que ha tenido lugar en los últimos meses le ha llevado a recuperar la zona de máximos del pasado ejercicio. Una recuperación, que como pueden observar en el siguiente gráfico ha convivido con una consistente rebaja en la volatilidad que ha llevado al VIX a aproximarse a una zona que históricamente ha servido a modo de suelo.



En conclusión, no pierdan de vista los máximos de 2.011 del S&P500, pues vueltas bajistas desde estos niveles que lleven al índice a comprometer niveles 1.300-1.260 y que queden confirmadas con un repunte del VIX por encima de los 22,50-27,80, estarían advirtiendo de un probable agotamiento de la reacción alcista actual.