La banca italiana está sentada sobre una montaña de créditos de dudoso cobro valorados en cerca de 360.000 millones de euros, que supone aproximadamente el 18% del total de los créditos concedidos.  Sin la recapitalización no habrá reactivación del crédito, dicen los expertos.  Pero ¿Y si no lo hace? Será realmente peligroso para la estabilidad financiera y económica de la región. Aquí las opciones en la mano de Italia.

Ayer el vicepresidente del BCE, Vítor Constâncio pidió una profunda reflexión sobre la posibilidad de poder utilizar fondos públicos para capitalizar algunos de los bancos europeos tras el impacto que en sus cotizaciones ha tenido el Brexit.  Esto entraría en contradicción con las reglas comunitarias que entraron en vigor este año según las cuales se prohíbe la ayuda estatal a los bancos en problemas sin que antes, al menos, el 8% del pasivo del banco haya absorbido pérdidas. “Esto implica que los accionistas deben perder todo el valor de sus acciones y, los preferentistas y bonistas – especialmente subordinados – verían recortado el nominal de sus bonos”, reconoce Alex Fusté, economista jefe de Andbank.

Crecimiento del Crédito de dudoso cobro por sector


Esto es un problema si tenemos en cuenta que los 1.400 bancos italianos han venido a sus depositantes muchos de esos bonos subordinados.  Algo que tendría repercusión sobre los bonistas, no sobre los depositantes.  Pero ¿cuál sería el peso de cargar a los bonistas minoristas con el coste del rescate? Ya en 2015 se hizo sobre 4 bancos italianos y generó un gran nerviosismo. Esto podría poner el Referendum de Renzi entre la espada y la pared pues “el problema de los referéndums es que la gente no responde a la pregunta que se le hace, sino a la que quisiera que le hicieran. En este caso, bien pudiera convertirse en un voto de confianza para Renzi”, reconoce Fusté.  En definitiva, un NO al referéndum sería un NO a Renzi, a la agenda reformista en los países del sur de Europa aunque “tengo mis dudas de que la opción de que proceso de absorción de pérdidas vaya a generar tal descontento”.

Es por eso que otra alternativa que tiene la banca es romper, de forma unilateral, las reglas comunitarias.  Una acción que conllevaría la intervención de un banco malo  - con capital público – y que emitiría bonos que comprarían los propios bancos privados.  Esta es una de las opciones que contempla Renzi por dos motivos:
 

-- Los bonos emitidos por el banco malo estarían respaldados por el gobierno, de forma que los bancos privados comprarían esos bonos pues les consumirían poco capital y dispondrían del margen necesario para reiniciar el ciclo del crédito. 

-- Con el dinero recibido por la venta de sus bonos, el banco malo compraría los préstamos tóxicos de los bancos privados “probablemente con cierto descuento sobre su valor nominal”, reconoce Fusté.

 

Con esta situación los bancos sufrirían pérdidas pero éstas serían menos que las que tendrían si vendieran en mercado.  Claro que “todo esto se financia con la línea de crédito de 150.000 millones de euros del BCE. ¡Qué quieren que les diga! Una decisión de unilateral en este sentido es poco realista y poco probable. Esta medida significaría la fragmentación de la unión bancaria en la Eurozona”.

Como parece evidente, una solución intermedia será mejor que no hacer nada. La unión Europea podría inyectar de forma temporal capital a los bancos sin que los bonistas se vean afectados y , siempre a cambio de la promesa de un plan creíble de reestructuración y consolidación de la banca. “sin embargo, probablemente la UE delimitará la cantidad a inyectar y, en los casos más graves, probablemente se exija corresponsabilidad en el coste del rescate (esto es, en algún caso los bonistas deberían asumir pérdidas”.

Esto paliaría el miedo de forma temporal pero no de forma definitiva. Con lo que lo más lógico es que, puestos a inyectar dinero, lo hagan por valor de ese 18% de los créditos de dudoso cobro (NPL, por sus siglas en inglés)  que tiene actualmente la banca transalpina.



Si nos acercamos a los bancos concretos, los tres bancos más importantes – Unicredit, Banca Popolare y Montei dei Paschi di Siena – cayeron en bolsa más de un 20% tras conocerse los resultados del Brexit. De hecho, Unicredit, el único  banco italiano entre las 29 entidades financieras “demasiado grandes” para dejarlas quebrar, pierden más de un 65% en lo que llevamos de ejercicio. Sin embargo, son las acciones de las otras dos las que han perdido en torno a un 80% de su valor en lo que llevamos de año.


Es Banco Monte dei Paschi una de las entidades a las que el mercado mira con lupa después de que el regulador transalpino – la Consob-  prohibiera operar en cortos sobre la compañía  para evitar la especulación.  Lo hizo después de la fuerte penalización que experimentó la entidad en dos días y tras la “recomendación” del BCE de reducir sus créditos dudosos antes de 2018, desde los 46.900 millones que tiene actualmente.

Indicadores técnicos sobre los bancos europeos. Fuente: Elaboración propia 


Según muestran los indicadores técnicos sobre los bancos italianos que están presentes en el Eurostoxx50 tiene la puntuación más baja, con el permiso de algunas españolas. Y con todos los indicadores en rojo, suficientes para no ver próximamente subidas en estas compañías.

 
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