A menos de un mes para cerrar el segundo trimestre, es momento de ver si la renta fija seguirá ofreciendo buenas – o al menos, razonables para un entorno de inflación negativa – rentabilidades. Los expertos reconocen que sí, que la renta fija sigue ofreciendo potencial aunque habrá que dar un paso en la escala de riesgo: hacia bonos corporativos, high yield y, si se es algo más exigente, en bonos híbridos.
 
Pero, vayamos por partes. Si nos centramos en la macro, parece probable que durante este segunto trimestre los bonos reflejen las tensiones presentes en la Unión Europea. Tanto los temores al Brexit como los movimientos anti austeridad en la periferia Europea “podrían provocar inestabilidad”, reconoce Simon Fasdal, jefe de estrategia en renta fija de Saxo Bank.

Según los datos del BCE, el saldo vivo actual de deuda empresarial no financiera es cercano a los 900.000 millones, cerca de 500.000 millones tendrían grado de inversión. Una cifra que equivaldría a un 5% del PIB, cuando el plan completo del BCE está previsto para igualar aproximadamente al 18% del mismo. Con ello, nadie duda de que la renta fija corporativa será uno de los activos más beneficiados de la última decisión de Mario Draghi.

high yield


En uno de los últimos informes de Banca March, recuerdan que el crédito se ha comportado mejor que la deuda pública, favorecido por el descenso de los diferenciales exigidos a las empresas. “En el mes de marzo, la deuda de empresas calificadas como grado de inversión subió un 2,3% y el high yield un 4,3%”. 

He aquí la segunda derivada de la recomendación en corporates, tendrá que ser subiendo un escalón de riesgo, hacia el high yield. Una categoría en la que, siendo selectivos, se pueden encontrar buenas oportunidades teniendo en cuenta que “las tasas de impago en Europa son bajas, en torno al 3%, con un retorno del 5% aproximadamente”, reconoce Raphael Chemla, director de high yield y deuda financiera de EdRAM.

El mercado espera que la tendencia a la baja de los diferenciales exigidos a las empresas continúe “ya que éstos se encuentran en niveles más altos de lo razonable por fundamentales pues la coyuntura actual es más propicia de los últimos meses”. A saber: el crecimiento es moderado, los tipos de interés están en niveles bajos, reduciendo los costes de financiación y los precios de las materias primas tienden a la estabilización, lo que implica estrechamientos para las empresas del sector.

Por su parte, Greg Venizelos, estratega del equipo de research de AXA IM reconoce que “como comprador de último recurso, el BCE debe convertirse en un tope de liquidez del mercado, alentar a los inversores a participar y absorber la oferta de grado de inversión en euros”. El reequilibrio de carteras consecuente debería “reducir los diferenciales de high yield, ya que los inversores buscarán activos con mayores rendimientos”.

En esta categoría, Cristina Martínez, responsable de fondos de inversión de Selfbank reconoce sentir predilección por los denominados ángeles caídos, “aquellas compañías que han pasado de estar en Investment Grade a High Yield, que tienen balances sólidos y que ofrecen rentabilidades muy interesantes”. A la hora de centrar la inversión en Europa frente a EEUU, el gestor de EdrAm reconoce que “aunque en términos de rendimiento no es más atractivo el viejo continente que EEUU, lo cierto es que por cuestión de ciclo, de volatilidad, de riesgo y por una cuestión de concentración de un sector que no nos gusta en este momento – como es el de la energía- preferimos los buenos datos de las compañías europeas antes que el elevado apalancamiento que podemos encontrar en EEUU, con muchos nombres CCC y un 25% concentrado en el sector de la energía, muy volátil en este período”.

Como estrategia de inversión, y bajo el amparo de Credit Suisse, su estratega de renta fija está recomendando emisiones de deuda híbrida. “Bonos que han llegado a los mismos niveles que en 2008 y que pagan entre dos y tres veces más que la deuda senior. Es un mercado de 110.000 millones en el que las compañías que más emiten son utilities (RWE e Iberdrola) y telecos y en el que, al cabo de unos años, las compañías suelen acabar recomprando estas emisiones o convirtiéndolas en deuda de alta calidad. Esta casa opta por bajar en la estructura de capital pues son bonos que, en un momento determinado, pueden dejar de pagar el cupón y no se consideraría default, por lo que los factores a los que hay que atender sería vigilar el rating, metodología de la agencia y los folletos de la emisión.
En este sentido, su recomendación se centraría en bonos híbridos de muy largo vencimiento.

high yield

Para leer el artículo completo, suscríbase aquí