La gestora francesa tiene uno de sus fondos destinado a la bolsa europea y tiene una rentabilidad anualizada de doble dígito pese a contar con un perfil más puramente defensivo que es capaz de caer bastante menos que el mercado en periodos marcados por la alta volatilidad. ¿Cómo realiza esta estrategia?
 
“Los mercados no son eficientes en estos momentos, dado que la capitalización ponderada en los índices concentra el riesgo en algunas acciones, sectores o estilos de inversión”, explica Fréderic Hoogveld, Director de Especialistas de Producto Indexado y Smart Beta de Amundi. Por eso, dada la situación actual que envuelve a las bolsas y a la renta variable europea en particular, reducir el riesgo en la cartera puede ser más que una buena opción de inversión. Principalmente por el entorno de bajos rendimientos, con los inversores fugándose de la renta fija y por la posible vuelta al repunte de la volatilidad.

Sin embargo, lejos de pensar que este tipo de estrategias puede reducir el porcentaje de retorno a nuestra cartera, la realidad es que hay productos que incluso son capaces de superar al benchmark haciendo una clara selección de sectores y valores con baja volatilidad que pueden ser capaces de batir al mercado.

Según el experto de la gestora francesa hay que centrarse en tres variables que son básicas para realizar la toma de posiciones: “medir el nivel de riesgo, minimizar la volatilidad, y analizar riesgos macro o de valoración de activos”. Por eso, como punto de partida, habría que centrarse en compañías “con buen balance, además de con una generación de beneficios que sea recurrente y sólida”.

En este sentido, habría que centrarse, según Hoogveld, en nombres “con poca exposición al riesgo porque estos suelen siempre generan un spread importante con respecto a los índices de referencia”. Un ejemplo sería el comportamiento del fondo de inversión Amundi Conservative Equity, que desde su lanzamiento en 2009 ha tenido una rentabilidad de más de un 11% desempeñando esta filosofía.

Así pues, otro de los puntos esenciales, como por otra parte apuntan la mayoría de los gestores de fondos, sería la diversificación. Tal y como valora, este concepto para la firma quiere decir que “la cartera reacciona de una manera diferente al mercado” y, por eso, el desarrollo del activo ha sido superior tanto en las subidas como en las caídas con respecto al MSCI Europe.

¿Dónde se encontrarían esas oportunidades y dónde no? Esa mezcla entre activos defensivos y de más riesgo, puede dar réditos a las apuestas realizadas. Hoogveld expone que desde luego el sector energético “es uno de los que hay que evitar en cartera”, porque aún acumula riesgos en el ámbito europeo. Según valora, hay que eliminar todos los riesgos posibles “como por ejemplo antes del Brexit que reducimos exposición al Reino Unido”.

Y a ese sector de la energía habría que añadir a las “entidades bancarias”, para reducir la volatilidad, puesto que con la política de tipos en mínimos históricos por parte de los bancos centrales este tipo de acciones pueden tener muchas oscilaciones en su precio. Por eso, infraponderan “permanentemente los bancos en cartera”.

Donde sí hay que estar, desde su punto de vista, y aquí ya se entra de lleno en esas oportunidades dentro de un perfil defensivo se encontrarían en “los bienes de primera necesidad”, con una estabilidad dentro de su evolución en bolsa. También, en “servicios de telecomunicaciones”, con un creciente potencial en los últimos tiempos. Aunque, donde habría más potencial junto con una protección frente al riesgo sería en las acciones industriales.

Pero es importante tener parte en utilites. Por ejemplo el mencionado fondo tuvo entre sus posiciones hace un tiempo a Gas Natural, donde dio una rentabilidad positiva.

En último lugar, dentro de un perfil conservador que puede ofrecer un rendimiento más que positivo es el del sector de los cuidados de la salud. De hecho ahí con respecto al benchmark la exposición es bastante elevada.