Una vez que se han despejado algunos nubarrones y que estamos cerca de despedir el 2016, hay que establecer conclusiones para ver si resulta interesante para el año que entra apostar por los mercados emergentes y dónde se encuentran las oportunidades más atractivas y que pueden proporcionar más retorno a las carteras.
 
Es hora no solo de hacer balance, sino también de empezar a pensar en las ideas importantes para el 2017. Si en este sentido nos centramos en mercados emergentes, las dudas son bastante cuantiosas, sobre todo viendo como durante el pasado ejercicio durante la primera mitad del año se vivieron caídas desastrosas que llegaron de la mano de estos países y de la debilidad de las materias primas.

En este sentido, Javier Mauricio, gestor de carteras de mercados emergentes, Standish, parte de BNY Mellon,  explica que los últimos doce meses han demostrado que la clase de activo puede generar rentabilidades de inversión atractivas por “motivos fundamentales, no meramente técnicos”. El panorama de precios de las materias primas ha mejorado, y las economías de mercados emergentes (ME) deberían ser capaces de “volver a crecer con fuerza en 2017 a medida que esta recuperación de los recursos aporta más estabilidad a las balanzas exteriores de estos países”.

Otro de los factores que pueden dar impulso a los emergentes el ejercicio que entra, en opinión de Carl Shepherd, gestor de carteras de renta fija especializado en Latinoamérica, Newton, es que es probable que “el crecimiento en China sea mayor de lo que se esperaba previamente, y la subida de los precios del petróleo también ha ayudado a frenar la depreciación de las divisas emergentes”.

Así pues, una divisa en caída libre importa inflación, facilita la toma de decisiones precipitadas y dificulta la planificación en una economía. Esto quizá “no representa un impulso, pero es ciertamente un factor estabilizador que restaura el atractivo de las operaciones de carry”, según el experto.

Además, considera que la reevaluación del ritmo de subidas de tipos en Estados Unidos es de ayuda: “la Reserva Federal se mostró menos rigurosa de lo que se anticipaba a comienzos de 2016, y continúa pareciéndolo”

Desde el punto de vista de Colm McDonagh, responsable de renta fija de mercados emergentes Insight, otro punto a tener en cuenta sobre factores de crecimiento para los mercados emergentes es que “está mejorando a nivel de fundamentales – sobre todo en algunas de las economías de mayor tamaño– a medida que se recuperan de los bajones que hemos visto en los últimos años”.

También, añade el analista, varios mercados emergentes están “implementando nuevas reformas de sus economías”. Sin duda alguna, otro aspecto a tener en cuenta sería que “el coste de oportunidad de invertir en ME es actualmente muy bajo, lo cual ha sido un motor técnico tras algunas de las entradas de capital inversor vistas en 2016”.

Emerging Markets

Evolución MSCI Emerging Markets en el último año. Fuente: Morningstar

¿Cuáles son los riesgos?
 
Pero además de las virtudes también hay que tener en cuenta los riesgos si lo que se pretende es tener en cuenta a los emergentes como mercados de atractivo para el año que viene. En esta línea, Mauricio apunta que en su universo de inversión siempre hay algún país en el que se “celebran elecciones” y por eso el riesgo político “forma parte de la ecuación”.

Por añadidura, la intervención de Rusia en Oriente Medio podría tener “implicaciones para la Europa central y del Este y para Turquía, por ejemplo”. Brasil se enfrenta a una votación “muy importante en el congreso en la primera mitad del año, y las elecciones locales en Argentina serán una importante señal del nivel de respaldo del que goza la administración”.

McDonagh asegura que en el corto plazo, “la política en los mercados desarrollados será probablemente el principal motor de las rentabilidades de los activos”. Así, factores como el “brexit, las secuelas de las elecciones presidenciales en Estados Unidos, la actual discordia en Oriente Medio y las relaciones entre Rusia y Occidente tienen potencial de influir en los mercados, incluidos los emergentes”.

Por último, Shepherd sostiene que el riesgo político es “indudablemente un factor a tener en cuenta”. Fuera de riesgos idiosincráticos muy específicos de países individuales con marcos institucionales débiles, “la mayor parte del riesgo político se concentra en el mundo desarrollado”.

Entre otros puntos, los partidos populistas y de extrema derecha han elevado el malestar en la UE, cuyas tres mayores economías experimentan acontecimientos políticos significativos: “elecciones en Alemania y Francia, y en el Reino Unido la próxima activación del Artículo 50 del Tratado de Lisboa para iniciar las negociaciones sobre la salida de la UE”.

Por su parte, Japón y China tienen que decidir si continuar con sus actuales políticas monetarias o considerar alternativas. Cualquiera de estos factores son capaces de” generar una dicotomía de apetito o aversión al riesgo o de afectar al comercio global, la inversión o la confianza, tanto positiva como negativamente”