El analista técnico tiene claro que los días del rally alcista en Estados Unidos están contados y para ello se basa en tres aspectos que marcarían el final de las subidas.
Mark Cook, analista técnico, ha elaborado un escrito en el que destaca las razones porque nos encontramos ante el fin de los días del mercado alcista. Aunque muchos lo dudan, él destaca de manera clara por qué considera que queda muy poco para que se produzca una corrección en los principales índices.

1. El indicador acumulado Tick Cook se encuentra en la mayor divergencia jamás vista desde que comenzó a llevar registros en 1986

El CCT es un indicador que predice movimientos bursátiles de precios. En un mercado alcista los números se expanden antes que los precios. Cuanto mayor es la lectura positiva, mayor es el movimiento hacia arriba en un marco de tiempo. Por ejemplo, si el S&P 500 reúne 10 puntos el Tick es más alto.

Una lectura superior a 1.000 Tick normalmente corresponde a una ganancia de importancia en el S&P 500 contrario al Tick. La historia del mercado de Estados Unidos ha visto sólo en dos ocasiones anteriores esta divergencia masiva: en 2000 y 2007, lo que provocó un descenso del 40%.

2. Hemos pasado dos años completos sin una corrección del 10%

La falta de una corrección significativa es una divergencia grave de la norma. En el verano de 2012, las acciones vivieron un retroceso mayor del 10% y desde entonces, todas las caídas han sido de cifras de un dígito. La historia demuestra que en ocasiones anteriores cuando ha habido descensos tan pequeños ha supuesto una corrección mayor posterior superior al 20%.

3. Los ciclos del mercado están dando señales de un cambio en el entorno

Los mercados alcistas no terminan de manera eventual. Los mercados alcistas notables de los últimos más de 30 años tienen una vida útil. Cuanto más tiempo persisten, más maduros se vuelven. El mercado alcista de 1982 a 1987 rompió los precios de las acciones en un largo tiempo por debajo de 1000 en el Dow Jones. La renta variable generó una ganancia de 200% durante ese lapso, la mayor subida porcentual en décadas.

La renta variable era la mejor opción de inversión en la década de 1980. El período de finales de 1987 generó una dura confrontación con la realidad a la mentalidad comprar y mantener. Se vio una disminución del 35% en los precios desde finales de agosto hasta que tocó fondo en diciembre de 1987.