España acusa la falta de investigadores en el sector privado, el gran reto del I+D

España tiene pocos investigadores en el sector privado, tal y como se desprende del estudio que pone de manifiesto que, a pesar de las mejoras experimentadas en el número de investigadores del país, la participación de España en el total de investigaciones de la EU-27 ha ido a menos en los últimos diez años. Y es que los gastos del sector privado en I+D y la contratación de investigadores en el mundo de la empresa están interrelacionados y dependen de la estructura industrial de cada país por lo que nuestro país queda rezagado respecto a sus socios europeos, ya que la mayoría de investigadores aún trabajan en el sector público. 

Son necesarias políticas que eviten la “fuga de cerebros” 

Ahora el principal reto es que se incremente el número de investigadores que trabajan en el sector privado dado que se constata en el estudio que la inversión empresarial como porcentaje del PIB en España equivale aproximadamente a la mitad de la media de la EU -27. E incluso la media de la EU-27, que representa el 1,67% del PIB, es muy inferior a la de los principales competidores de Europa, como EEUU (2,05%) y Japón (2,60%). 

Es clave que refuercen las políticas centradas en la demanda para mejorar la base de conocimientos en la economía.  Pues, aunque han mejorado los resultados de la formación superior (graduados y doctorados) existe el riesgo de que los desequilibrios entre oferta y demanda obliguen a los trabajadores más cualificados a emigrar si no logran encontrar oportunidades para desarrollar su profesión en su país. 

Además, el Observatorio Social de la Fundación La Caixa incluye un segundo estudio en el dosier que lleva por título “Los vínculos ciencia – empresa en España y Portugal ¿un potencial de innovación sin explotar? Un estudio en el que se evidencia que los vínculos entre ciencia y empresa en España son más débiles que en otras economías más avanzadas de la Unión Europea, analizado por las patentes generadas en universidades y organismos públicos de investigación. Además, España debe afrontar el reto de la baja empleabilidad de los doctorados en el sector privado, ya que menos del 6% de los mismos trabaja en empresas privadas. 

La creciente precariedad de los puestos de trabajo para investigadores en el mundo académico implica que las oportunidades dentro de este ámbito pueden brindar mejores perspectivas. Una ecuación en la que las mujeres se ven desproporcionalmente afectadas