OHL ha establecido nuevas líneas estratégicas en el cual se compromete a elevar el ebitda de este año a 1.000 millones de euros, lo que supone un 352%, que se enmarca dentro de un plan que prevé desinversiones para devolver más de 580 millones de deuda. 
 
Esta nueva estrategia que desarrollará OHL durante los próximos años, recoge determinadas medidas de ajuste y mejoras en la actividad que permitiría así multiplicar este año el crecimiento de la compañía hasta devolverla a como estaba en 2014 y 2015.

La venta de cifras se situará por encima de los 5.000 millones, un 30% más que en 2016, con un resultado bruto de explotación (ebitda) de 1.000 millones, que es más del triple que el año pasado. Según una estimación, en 2018 los ingresos podrían alcanzar 6.426 millones de euros. En palabras de Tomás García Madrid, consejero delegado de la empresa, “El nuevo plan estratégico se puede resumir en unas cuantas palabras: Control de riesgos, generación de caja, reducción de deuda, rotación de activos, mejora del ráting y pago de dividendos”.




En el día de ayer, la cotización de OHL se revalorizó un 10,5%, hasta los 4,6 euros por acción, fue el cuarto mayor alza tras la sección, después de que lo hicieran Amper, Deoleo y Sniace. Lo cierto es que la compañía quiere recobrar la confianza de los inversores y sobre todo los de las agencias de ráting. Además de que uno de los principales objetivos de las medidas aplicadas, es conseguir elevar el ráting de Moody´s, desde Caal hasta Baa3. Con el Fitch, desde B+ hasta mínimo BB-, que para lograrlo la compañía espera conseguir este año su plan de desinversiones con el que esperar captar 750 millones de euros. Con los fondos que se llegaran a conseguir se emplearía en la amortización de deuda y permitiría reducir el apalancamiento con recurso a una vez el ebitda en 2017 y dejarlo en cero o próximo al cero en 2018.

A lo largo de los últimos meses OHL ha ido llevando a cabo algunas medidas de su plan estratégico, en la que destaca por ejemplo, la salida de mercados no estratégicos como los que estaban localizados en el sudeste asiático, varios países de Oriente Medio y África. Con estas medidas que va llevando poco a poco, la compañía quiere obtener así ahorros tras realizar una restructuración de su división de construcción e industrial. Además de que ha propuesto a los sindicatos un plan de despidos colectivos que afectaría a 554 personas, lo que supone el 30% de su actual plantilla, pero los sindicatos sin duda rechazaron el recorte.