
Añadir Estrategias de Inversión en Google
Dra. Julia Ruiz, pediatra y responsable de la Unidad de Lactancia Materna del Hospital Quirónsalud Clideba.
La lactancia materna es un proceso natural, pero eso no significa que siempre resulte sencillo. Las primeras semanas pueden estar acompañadas de dudas e inseguridad, especialmente cuando aparecen dificultades que la madre no sabe si forman parte del proceso normal de adaptación o requieren una valoración profesional.
Entre los problemas más habituales se encuentran el dolor al amamantar, las dificultades de agarre, las dudas sobre si el bebé está tomando suficiente leche o una ganancia de peso menor de la esperada.
“El posparto es una etapa profundamente vulnerable, en la que pueden aparecer muchas dudas, inseguridades y dificultades con la lactancia”, asegura la pediatra Julia Ruiz, responsable de la nueva Unidad de Lactancia Materna del Hospital Quirónsalud Clideba de Badajoz. Esta unidad nace con el propósito de ofrecer un espacio específico para la lactancia, donde cada madre y cada bebé puedan ser valorados de forma individual, con una atención especializada, rigurosa y cercana.
Dar el pecho no debería doler
Como destaca la doctora Julia Ruiz, dar el pecho no debería doler. “Durante los primeros días puede existir cierta sensibilidad o una molestia leve en el pezón, especialmente al inicio de la toma, mientras madre y bebé se adaptan, pero esta debería ser transitoria y mejorar progresivamente”, señala.
Cuando el dolor es intenso, se mantiene durante toda la toma, aparece en cada toma, aumenta o se acompaña de grietas o heridas en el pezón, conviene realizar una valoración médica a la mayor brevedad posible.
Señales de que todo va bien
Una de las principales preocupaciones durante las primeras semanas es saber si el bebé está recibiendo suficiente alimento. Para la especialista del Hospital Quirónsalud Clideba, la respuesta no debe buscarse en una única señal, sino en el conjunto de varios indicadores.
El más importante es que el bebé gane peso adecuadamente y siga su curva de crecimiento, teniendo en cuenta la pérdida fisiológica de los primeros días. “También es importante observar que moje suficientes pañales, que durante las tomas exista una succión eficaz acompañada de degluciones y que, al finalizar, se muestre generalmente relajado y satisfecho”, explica la pediatra.
Las deposiciones también pueden aportar información. Durante las primeras semanas suelen ser frecuentes y, tras la transición del meconio, habitualmente amarillentas y blandas. Más adelante, su frecuencia puede disminuir considerablemente sin que esto implique necesariamente un problema.
“Si alguno de estos aspectos genera dudas, conviene valorar la lactancia de forma individual”, advierte la doctora Julia Ruiz.
Extracción y relactación
La extracción de leche, ya sea manual o mediante sacaleches, es otra de las situaciones que pueden generar dudas. La especialista recuerda que la extracción tampoco debería resultar dolorosa y que es importante utilizar un embudo de tamaño adecuado y una intensidad de succión cómoda. “La frecuencia de extracción dependerá, además, del objetivo: no es lo mismo realizarla de forma puntual que hacerlo para mantener o aumentar la producción”, matiza.
En cuanto a la posibilidad de recuperar la lactancia después de haberla interrumpido, la doctora Julia Ruiz afirma que en muchos casos es posible. “Este proceso se llama relactación y consiste en volver a estimular la producción de leche después de que se haya reducido de forma importante o incluso interrumpido por completo”, explica.
Las posibilidades son diferentes en cada mujer y dependen de factores como el tiempo transcurrido, la edad del bebé, cómo era la producción previamente y la frecuencia y eficacia con la que vuelva a estimularse el pecho. Por ello, cuando existe deseo de recuperar la lactancia, la pediatra recomienda valorar cada situación individualmente y establecer un acompañamiento adaptado a las necesidades de cada madre y bebé.
Destete progresivo
El final de la lactancia tampoco tiene por qué producirse de un día para otro. La doctora Ruiz recomienda entender el destete como un proceso que puede ser parcial, nocturno o completo, dependiendo de las necesidades de cada familia.
“Cuando sea posible, suele ser más llevadero hacerlo progresivamente, retirando las tomas poco a poco y ofreciendo alternativas de alimento, contacto, consuelo o descanso según la edad del niño. Esto puede facilitar la adaptación y permitir que el pecho reduzca gradualmente la producción, disminuyendo también el riesgo de ingurgitación o mastitis”, argumenta.
Con relación a todas estas cuestiones, el principal consejo de la pediatra del Hospital Quirónsalud Clideba para las madres que están teniendo dificultades es claro: “Que confíe en ella, en su bebé y en su instinto, pero también que busque acompañamiento de profesionales con formación específica en lactancia”.
Y añade una idea que resume el objetivo de la nueva unidad del hospital pacense: “La lactancia no debería vivirse como una prueba que hay que superar. A veces necesita tiempo, ajustes y ayuda. Pedir apoyo también forma parte de cuidar la lactancia materna”.

