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La inteligencia artificial ya no es solo una carrera tecnológica: es también una carrera económica, empresarial y geopolítica. Esta fue una de las principales ideas que atravesó el debate Retos y oportunidades de la IA en un entorno global más complejo, organizado por el Instituto Español de Analistas en la Cúpula de EY de Madrid, donde expertos del ámbito financiero, tecnológico, industrial y de consultoría analizaron cómo esta tecnología está transformando la inversión, el empleo cualificado, la regulación y la competitividad de las empresas.
El encuentro fue inaugurado por Lola Solana, presidenta del Instituto Español de Analistas, y contó con la bienvenida de José Carlos Hernández Barrasus, socio de EY. En su intervención, Solana subrayó que la inteligencia artificial no es una cuestión de futuro, sino una realidad que ya está modificando la forma en que las empresas compiten, invierten y toman decisiones:
“Para los analistas, supone un cambio profundo en la forma de acceder a la información, procesarla y convertirla en criterio útil para los mercados, por lo que debemos participar en este debate con rigor, entendiendo tanto sus oportunidades como sus riesgos y su impacto en la productividad, la valoración de las compañías y la competitividad de nuestra economía”.
Una nueva infraestructura económica para empresas, mercados y países
Durante el debate, moderado por Pedro Garnica, managing director en Alantra, los ponentes analizaron cómo la inteligencia artificial ha pasado de ser una promesa tecnológica para convertirse en una herramienta con impacto directo en la actividad diaria de compañías y sectores. La conversación abordó su aplicación en la banca, la industria, la consultoría, la energía, las infraestructuras y los mercados de capitales, así como su capacidad para mejorar la eficiencia, transformar la experiencia del cliente, optimizar procesos productivos y acelerar la toma de decisiones.
En este sentido, Bárbara Navarro, Senior Executive in Public Policy, Research & Institutional Strategy y Visiting Fellow en la Universidad de Oxford, puso el foco en cómo la inteligencia artificial está transformando tanto la relación de las compañías con sus clientes como la forma en que los sectores regulados incorporan nuevas capacidades tecnológicas. Desde su experiencia en el ámbito financiero y tecnológico, Navarro subrayó que la IA obliga a repensar no solo los modelos de negocio, sino también el papel de la regulación, la confianza y la gobernanza en su adopción.
Uno de los grandes ejes del coloquio fue el impacto de la IA sobre la inversión y la infraestructura económica. Carlos Contreras, miembro del Consejo Asesor del Instituto Español de Analistas, abordó cuestiones relativas a las diferencias competitivas regionales entre Estados Unidos, China y Europa en inteligencia artificial, así como a las necesidades de inversión para dar respuesta al aumento de la demanda de computación y de la energía.
También se refirió al papel de los hiperescaladores y la forma en que se están financiando las grandes inversiones necesarias para construir la infraestructura de la IA, los datos y el entrenamiento. Contreras, también apuntó a la necesidad de analizar el proceso de “monetización” necesario para obtener los retornos de las inversiones en el contexto del ecosistema que se ha construido en torno a la IA.
El debate también elevó la conversación hacia el terreno geopolítico. Los ponentes apuntaron que la IA marcará una nueva diferencia entre países y bloques capaces de desarrollar tecnología y aquellos que se limiten a utilizarla. En este escenario, la regulación europea, la soberanía tecnológica, el acceso a infraestructuras críticas y la capacidad de atraer inversión se perfilan como factores decisivos para la competitividad futura de Europa.
Asimismo, la mesa analizó el reto de integrar la IA en el núcleo de las organizaciones. Félix Sánchez, socio en EY y especialista en optimización empresarial mediante IA en banca, seguros y gestión patrimonial, incidió en que la dificultad ya no reside únicamente en probar herramientas o lanzar proyectos piloto, sino en incorporar esta tecnología de forma segura, escalable y útil en procesos críticos. “Embeber la IA en los procesos productivos ya no compite en el terreno de la tecnología e innovación, sino en el del valor. Las entidades que consigan integrarla de forma pragmática en sus procesos y en sus equipos no solo serán más eficientes, sino radicalmente distintas. La diferencia no la marcará la tecnología, sino la capacidad de transformar cómo trabajan y conviven las personas y la IA y, por tanto, cómo se transforma la generación del valor”, afirmó Sánchez.
Desde la perspectiva de la economía real, Jaime Cifuentes, director de Estrategia y Sostenibilidad de Moeve, abordó cómo las compañías industriales están incorporando la inteligencia artificial a su agenda estratégica. Cifuentes señaló que "la IA debe desplegarse de forma ordenada en la cadena de valor de la compañía, allí donde pueda generar ventajas competitivas reales, mejorando la toma de decisiones complejas, optimizando procesos y acelerando la transformación del negocio”.
En este sentido, destacó que el reto para empresas de sectores tradicionales no pasa solo por identificar casos de uso, sino por integrarlos en una visión de conjunto, con una gobernanza clara, prioridades bien definidas y un modelo que permita escalar el impacto de la IA de forma transversal en la organización.
Por su parte, Alberto Ruiz Román, CISO de Acerinox Group, aportó la visión de la ciberseguridad y la gestión del riesgo en la adopción de la inteligencia artificial dentro de grandes grupos industriales. Ruiz Román señaló que "la IA amplía nuestras capacidades, pero también nuestra superficie de exposición; por eso la seguridad debe integrarse desde el diseño y no como una capa final”, y puso el acento en la importancia de avanzar en el uso de esta tecnología con marcos sólidos de seguridad, control y gobernanza que permitan aprovechar su potencial sin comprometer la protección de los datos, los sistemas críticos y la continuidad de negocio.
Otro de los asuntos centrales fue el impacto de la inteligencia artificial en el empleo cualificado. Los expertos señalaron que esta tecnología no transformará únicamente tareas repetitivas, sino también funciones de alto valor añadido en ámbitos como las finanzas, el derecho, la consultoría o la gestión empresarial. La irrupción de agentes de IA obligará a redefinir perfiles profesionales y a reforzar capacidades vinculadas a la supervisión, el juicio experto, la formulación de preguntas adecuadas y la interpretación crítica de los resultados.
Los ponentes coincidieron en que el avance de la inteligencia artificial abre importantes oportunidades para mejorar la productividad y la competitividad, pero también plantea retos de primer orden en materia de regulación, consumo energético, gobernanza, formación y adaptación social. En este contexto, empresas, inversores e instituciones deberán desempeñar un papel clave para convertir el potencial tecnológico de la IA en crecimiento económico sostenible y en creación de valor real para el conjunto de la economía.

