
La eventración abdominal —también conocida como hernia incisional— es una de las complicaciones más frecuentes tras una cirugía abdominal. Se produce cuando la pared abdominal se debilita en la zona de una cicatriz previa, lo que puede provocar la aparición de un bulto, molestias o incluso dolor, y en algunos casos requerir una nueva intervención quirúrgica.
“Las eventraciones pueden afectar de forma importante a la calidad de vida, especialmente cuando son de gran tamaño o se asocian a diástasis abdominal.”, explica el Dr. Carlos Durán, jefe del Servicio de Cirugía General y Aparato Digestivo del Hospital Universitario La Luz. “Pero también es cierto que en los últimos años el abordaje de esta patología ha evolucionado mucho gracias al desarrollo de técnicas mínimamente invasivas, como la cirugía robótica, que nos permite abordarlas con mayor precisión y con un menor impacto para el paciente”.
Uno de los procedimientos utilizados es la técnica rTAPP (reparación transabdominal preperitoneal), que permite reparar el defecto de la pared abdominal desde el interior, colocando una malla en una posición adecuada y reforzando la zona debilitada.
“Gracias a este abordaje podemos tratar tanto defectos pequeños como eventraciones más complejas, reconstruyendo la línea media abdominal en toda su extensión. Esto no solo corrige la hernia, sino también la diástasis asociada en muchos casos”, añade el especialista.
Mayor precisión y recuperación más rápida
El uso del sistema robótico Da Vinci Xi aporta ventajas relevantes durante la intervención. Tal y como explica el especialista, la visión tridimensional de alta definición y la precisión de los instrumentos facilitan el acceso a zonas anatómicas complejas y permiten realizar movimientos más controlados.
Según el Dr. José Tomás Castell, jefe asociado del servicio, “este tipo de cirugía favorece un abordaje menos invasivo, lo que suele traducirse en menos dolor postoperatorio, menor riesgo de complicaciones y una recuperación más rápida para el paciente”.
Además de la eventración, estas técnicas también se emplean en otras patologías digestivas, como el cáncer colorrectal o la cirugía esofagogástrica, ampliando las opciones terapéuticas disponibles.
Un abordaje individualizado
El tratamiento de la eventración depende de múltiples factores, como el tamaño del defecto, la localización o la situación clínica del paciente, por lo que es importante una valoración individualizada.
“Cada caso requiere un planteamiento específico. La incorporación de la cirugía robótica nos permite adaptar mejor la técnica a cada paciente y mejorar los resultados funcionales”, concluye el Dr. Castell.
En conjunto, la evolución de estas técnicas está contribuyendo a mejorar el manejo de las patologías de la pared abdominal, con intervenciones más precisas y una recuperación más favorable para los pacientes.

