"Después de todas estas discusiones, hemos decidido que vamos a hacer una pausa para ir todos a Washington"
"Después de todas estas discusiones, hemos decidido que vamos a hacer una pausa para ir todos a Washington", ha dicho el ministro de Finanzas griego, Euclides Tsakalotos, esta madrugada tras una última sesión de más de seis horas de negociación, según recoge Efe.
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Tsakalotos ha explocado que Grecia y el equipo de acreedores formado por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo (BCE), el Mecanismo Europeo de Estabilidad y el Fondo Monetario Internacional (FMI) están de acuerdo en que "ha habido un progreso de cara a poder lograr un paquete mutuamente aceptable y poder cerrar el acuerdo". Es por ello que han decidido tomarse un descanso y retomar las conversaciones en unos días.
Los acreedores han acordado regresar a Atenas inmediatamente después de que termine la reunión de primavera del FMI en Washington, es decir, el próximo lunes, para poder llegar a un acuerdo a nivel técnico antes de que tenga lugar la reunión del Eurogrupo del 22 de abril, ha indicado Tsakalotos.
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MUCHOS DETALLES POR RESOLVER
Asimismo, pese a que el ministro de Finanzas griego ha asegurado que se han producido avances en muchas cuestiones, también ha reconocido que todavía quedan otros muchos detalles que resolver. En este sentido, ha remarcado que uno de los puntos en los que se ha avanzado, aunque aún no hay un acuerdo final, ha sido el del nivel de recortes que se aplicará a las pensiones suplementarias, que constituyen una crucial fuente de ingresos de los jubilados.
Los acreedores han acordado regresar a Atenas inmediatamente después de la reunión del FMI en Washington, es decir, el próximo lunes
Grecia se ha comprometido a implantar medidas de ahorro y a subir los impuestos por un valor total de 5.500 millones de euros con el fin de lograr un superávit primario del 3,5 % del PIB en 2018. De esta forma, el Ejecutivo griego prevé ahorrar por la reforma de las pensiones 1.800 millones de euros, generar ingresos por valor de 1.800 millones a través de la subida de los impuestos directos, y otro tanto por el aumento de los impuestos indirectos. Pese a todo, el FMI había puesto en duda la efectividad de algunas de estas medidas.
Además, otro de los puntos en los que había desacuerdo en los últimos días era la gestión de la elevada cartera de deudas morosas de la banca privada y su venta a los denominados fondos buitre. Y es que, mientras que el Gobierno heleno quiere proteger de la venta a las hipotecas, los préstamos a las pymes y los préstamos de consumo, los acreedores exigen que estos fondos puedan adquirir todo tipo de deudas sin excepciones.
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