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Con la llegada del verano muchas personas aseguran que sus dolores de cabeza empeoran. Diversos estudios coinciden en que las altas temperaturas pueden favorecer la aparición de cefaleas y migrañas o agravar las ya existentes.

Sin embargo, el calor no suele ser el único culpable. “En realidad, el aumento de las cefaleas durante los meses estivales se debe a una combinación de factores ambientales y fisiológicos, muchos de ellos modificables”, señala la Dra. Lucía Vidorreta Ballesteros, coordinadora de la Unidad de Cefaleas del Hospital Quirónsalud San José, que este año está celebrando su Centenario.

El calor sí influye, pero no siempre de forma directa. 

A pesar de que se habla de “cefaleas por calor”, la evidencia científica indica que las altas temperaturas rara vez son la causa directa del dolor. “Lo más frecuente es que el calor actúe como desencadenante de otros procesos que favorecen la aparición de cefaleas”, afirma la Dra. Vidorreta. 

Uno de los mecanismos más importantes es la deshidratación. Cuando las temperaturas aumentan, el organismo pierde más agua y sales minerales a través del sudor. Si esa pérdida no se compensa adecuadamente, puede aparecer dolor de cabeza y, en personas predispuestas, desencadenarse una crisis de migraña (Fletcher, 2025; Watson, 2019).

Existen otros factores del verano que favorecen las cefaleas. 

El incremento de los dolores de cabeza durante el verano no se explica únicamente por la temperatura.  La neuróloga Lucía Vidorreta destaca que la exposición a una luz solar intensa puede actuar como desencadenante, especialmente en personas con migraña, que suelen presentar una mayor sensibilidad a la luz. “Pasar varias horas bajo un sol intenso o en ambientes muy luminosos puede favorecer la aparición de una crisis”.

La humedad también parece desempeñar un papel importante. Algunos estudios han observado una asociación entre los cambios de humedad ambiental y un aumento de los episodios de migraña. Asimismo, las variaciones de la presión atmosférica, frecuentes durante tormentas de verano o cambios bruscos de tiempo, son uno de los desencadenantes meteorológicos mejor conocidos.

A ello se suman otros factores típicos de las vacaciones: alteraciones del sueño, cambios en los horarios de las comidas, consumo de alcohol, viajes largos o una mayor exposición al esfuerzo físico en condiciones de calor. Todos ellos son desencadenantes reconocidos de cefaleas y migrañas.

Incluso investigaciones recientes sugieren que las olas de calor, la radiación ultravioleta elevada y determinados contaminantes atmosféricos pueden aumentar el riesgo de sufrir migrañas en personas vulnerables.

¿Quiénes son más propensos a sufrirlas?

Las personas con migraña previa son las que parecen mostrar una mayor sensibilidad a los cambios ambientales propios del verano.

“Muchos pacientes con migraña observan un empeoramiento de sus síntomas durante los meses más calurosos y después de una exposición prolongada al sol”, explica la experta.

No obstante, incluso personas sin antecedentes de migraña pueden desarrollar cefaleas relacionadas con la deshidratación o el agotamiento por calor.

¿Cómo prevenir los dolores de cabeza en verano?

Los expertos recomiendan adoptar algunas medidas sencillas para reducir el riesgo:

  • Mantener una hidratación adecuada durante todo el día, sin esperar a tener sed.
  • Aumentar la ingesta de líquidos durante las jornadas especialmente calurosas o cuando se realiza ejercicio físico.
  • Evitar la exposición prolongada al sol en las horas centrales del día.
  • Utilizar gafas de sol, sombrero o gorra cuando se permanezca al aire libre.
  • Buscar espacios frescos o climatizados durante las olas de calor.
  • Mantener horarios regulares de sueño y comidas.
  • Limitar el consumo de alcohol, que favorece la deshidratación, así como las comidas copiosas o procesadas. 
  • Reducir la intensidad del ejercicio físico cuando las temperaturas sean muy elevadas.

En personas con migraña, llevar un registro de los posibles desencadenantes puede ayudar a identificar qué factores estivales tienen más influencia en cada caso.

¿Cuándo consultar con su médico?

Aunque la mayoría de las cefaleas relacionadas con el calor son leves y mejoran con hidratación y descanso, es importante buscar atención médica si el dolor aparece acompañado de fiebre alta, confusión, alteraciones del habla, pérdida de consciencia o síntomas de golpe de calor.

“También conviene consultar con un especialista cuando los dolores de cabeza se vuelven más frecuentes, intensos o presentan características diferentes a las habituales”, remarca la Dra. Vidorreta.