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Doctor Juan Sánchez-Rubio Lezcano, jefe del servicio de Cardiología y responsable del área de Hemodinámica del Hospital Universitario Quirónsalud Zaragoza.
Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte en Aragón. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2025 fueron responsables de 4.307 fallecimientosen la comunidad, cerca de uno de cada tres registrados durante el año.
Con motivo del Día Mundial del Corazón, que se conmemora cada 29 de septiembre, el Hospital Universitario Quirónsalud Zaragoza recuerda la importancia de reconocer precozmente las señales de alarma y actuar con rapidez. “Acudir rápidamente al hospital permite iniciar el tratamiento antes de que el daño cardíaco sea irreversible. En casos como el infarto, cada minuto cuenta para reducir complicaciones y mejorar la supervivencia”, explica el doctor Juan Sánchez-Rubio Lezcano, jefe del servicio de Cardiología y responsable del área de Hemodinámica del Hospital Universitario Quirónsalud Zaragoza.
Los avisos que nunca deben ignorarse
Según el especialista, hay cuatro señales de alarma que deben hacer sospechar de una enfermedad cardíaca potencialmente grave: dolor o presión en el pecho que puede irradiarse al brazo, la espalda, el cuello, la mandíbula o el estómago; dificultad importante para respirar, sobre todo si aparece de forma brusca; pérdida de conocimiento o mareo intenso; y palpitaciones muy rápidas o irregulares. “Ante estos síntomas, especialmente si son nuevos o intensos, se debería buscar atención médica urgente”, advierte el doctor Sánchez-Rubio.
Cuando un paciente llega al hospital con sospecha de una enfermedad cardiovascular, la valoración inicial incluye el control de las constantes vitales, un electrocardiograma y un análisis de sangre. Si es necesario, el estudio puede completarse con pruebas más específicas, como un ecocardiograma, un TAC cardíaco o una cardio-resonancia, para determinar el diagnóstico y establecer el tratamiento más adecuado.
Los avances en la hemodinámica
Junto a la detección precoz, los avances en el diagnóstico y tratamiento han permitido abordar patologías cardiovasculares cada vez más complejas. Una de las áreas que más ha evolucionado en los últimos años es la hemodinámica, que permite diagnosticar y tratar diferentes enfermedades a través de un catéter y de forma mínimamente invasiva.
En el ámbito coronario, estas técnicas permiten tratar la mayoría de las estenosis o estrecheces de las arterias coronarias y constituyen el tratamiento de elección para patologías agudas como el infarto de miocardio. Entre los avances de los últimos años destacan las técnicas de imagen intracoronaria y los estudios de fisiología coronaria, así como el tratamiento de oclusiones coronarias crónicas o el uso de balones liberadores de fármaco, que pueden evitar en determinados casos la colocación de stents.
A esta evolución se suma el desarrollo del intervencionismo estructural, que permite abordar mediante catéter determinadas enfermedades de las válvulas cardíacas y otras patologías. La Unidad de Hemodinámica de Quirónsalud Zaragoza realiza procedimientos como el implante de válvulas aórticas mediante catéter (TAVI), el cierre del foramen oval permeable (FOP), el cierre percutáneo de la orejuela izquierda o el intervencionismo sobre oclusiones coronarias crónicas.
“La principal ventaja de la hemodinámica frente a otras opciones como la cirugía abierta es que se trata de una técnica mínimamente invasiva, con un menor tiempo de hospitalización, una recuperación más rápida y, habitualmente, un menor riesgo de complicaciones”, señala el doctor Sánchez-Rubio.
Un tratamiento personalizado a través del Heart Team
La evolución de las técnicas mínimamente invasivas no sustituye a la cirugía cardíaca, sino que ambas opciones se complementan. La elección del tratamiento depende de las características anatómicas y clínicas de cada paciente, sus factores de riesgo y su estado general.
Esta decisión se aborda de forma conjunta a través del denominado Heart Team, en el que cardiólogos clínicos, arritmólogos, especialistas en imagen, hemodinamistas y cirujanos cardíacos analizan cada caso para determinar la estrategia terapéutica más adecuada.
“La colaboración con los cardiólogos dentro de un equipo multidisciplinar es esencial para poder planificar el mejor tratamiento para cada paciente de forma individualizada”, explican los doctores Manuel Vázquez Sancho, José María Vallejo Gil y Javier Fañanás, cirujanos cardíacos del Hospital Universitario Quirónsalud Zaragoza.

Doctor Javier Fañanás, cirujano cardíaco del Hospital Universitario Quirónsalud Zaragoza.
Igualmente, indican que “la mejora continuada del manejo anestésico intraoperatorio y de los cuidados posoperatorios contribuye a optimizar los resultados quirúrgicos”. Por otro lado, el desarrollo de nuevas prótesis valvulares y prótesis vasculares híbridas facilita la implantabilidad, reduciendo los tiempos quirúrgicos, minimizando el riesgo e incluso favoreciendo el desarrollo de intervenciones mínimamente invasivas.
La prevención sigue siendo fundamental
Junto a los avances diagnósticos y terapéuticos, la prevención continúa siendo una herramienta fundamental frente a las enfermedades cardiovasculares. Los especialistas recomiendan abandonar por completo el tabaco, seguir una dieta cardiosaludable, mantener una vida activa y detectar y controlar factores de riesgo como la hipertensión, la dislipemia o la diabetes.
“Prestar atención a los síntomas más comunes y solicitar consulta con un cardiólogo puede facilitar un diagnóstico precoz que permita plantear un tratamiento curativo con mayor probabilidad, contribuyendo a una vida más larga y satisfactoria”, concluyen los especialistas.

