Europa entra en la era de la hiperconectividad en un momento de tensión entre la demanda de servicios digitales y la capacidad de sus redes.

Según informes de Nokia, Ericsson y GSMA el crecimiento anual del tráfico de telecomunicaciones será entre 17% y 27% hasta 2030, impulsado por la adopción masiva de la inteligencia artificial y por casos de uso que requieren mayor capacidad de subida, menor latencia y mayor densidad de cobertura. A finales de 2024 la cobertura de 5G Standalone presentaba una clara disparidad regional: Corea del Sur 95%, Japón >90%, China ~80%, EE.UU. ~50% y Europa <30%, tal y como señalan los informes.

Como indica la campaña de Cellnex “Ready to connect” de Cellnex, Europa entra en la era de la hiperconectividad impulsada por la adopción de la inteligencia artificial, pero únicamente será posible invirtiendo en infraestructura robustas.

“Ready to connect” es una iniciativa de Cellnex para abordar los temas que más interesan a inversores y analistas sobre el negocio de infraestructuras de telecomunicaciones y sobre su visión del sector y de la compañía.

Esa diferencia en despliegue se combina con una penetración todavía limitada de terminales compatibles, aproximadamente 40% de los móviles en Europa son 5G, frente a una previsión del 90% para finales de la década. El resultado es una brecha de capacidad que ya condiciona despliegues y limita la viabilidad de aplicaciones avanzadas en sectores críticos como transporte, energía y defensa. El impacto de la inteligencia artificial, con más datos, mayor necesidad de subida y exigencias de latencia, convierte la congestión de red en un riesgo para la competitividad digital del continente.

Las estimaciones que provienen del sector apuntan que Europa necesitará alrededor de 100.000 millones de euros de inversión antes de 2030 para modernizar, densificar y hacer resilientes sus redes frente a la demanda que genera la IA y la movilidad conectada. Para los inversores, este déficit de inversión supone un riesgo para la competitividad, pero también un catalizador de nuevos ciclos dentro del nuevo escenario. Sin esa inyección de capital, la promesa de servicios avanzados y la autonomía estratégica europea podrían verse comprometidas.

Inversión en infraestructuras

Frente a ese desafío, el mercado europeo ha respondido con dos movimientos simultáneos como la consolidación de operadores y el crecimiento de empresas especializadas en infraestructuras que externalizan y gestionan activos de red. Entre 2019 y 2024 la externalización de torres pasó del 13% al 69%, liberando 53.000 millones de euros que se han reinvertido en cobertura y despliegue de 5G. Estas compañías han sido determinantes en el despliegue inicial de la nueva generación móvil y ahora se presentan como palancas para la densificación necesaria.

Infraestructura estratégica. Escala europea - Ready to Connect

Cellnex opera en 10 países europeos, donde ocupa una posición de liderazgo y desempeña un papel decisivo en cada mercado. Su modelo se basa en la transferencia de conocimiento entre países, relaciones a largo plazo con operadores y contratos de larga duración, entre 20 y 40 años en muchos casos, que aportan visibilidad y estabilidad a los flujos de ingresos. La compañía proyecta inversiones superiores a 45.000 millones de euros para apoyar el despliegue de 5G y la densificación impulsada por la IA, y promueve la infraestructura compartida como solución para evitar duplicidades y optimizar recursos.

Vincent Cuvillier, director de Estrategia de Cellnex, afirma que Europa “necesita mirar hacia Asia, que va varios pasos por delante y cuenta con servicios e infraestructuras muy robustas y de alta calidad; la única forma de cerrar esa brecha es apostar por infraestructuras compartidas que eviten el despilfarro de recursos en redes duplicadas o infrautilizadas”.

La consolidación de operadores se presenta como una oportunidad para crear compañías más fuertes capaces de competir por calidad de red en lugar de por precio. Ejemplos recientes ilustran esa dinámica como la fusión entre MasMovil y Orange. Esta alianza implicó la retirada de unas 2.500 antenas, compensada con despliegues de small cells e interiorización de cobertura y la extensión de contratos hasta 2048, un acuerdo beneficioso para ambas. En Reino Unido, la operación entre Vodafone y Three incluyó compromisos de mejora de calidad y un aumento de presencia del +30% en puntos clave, orientando la competencia hacia la experiencia de usuario.

Ante ese aspecto, Cellnex subraya que la brecha del crecimiento del tráfico y el desarrollo de nuevas redes no es sostenible y Europa necesita nuevas inversiones para garantizar la conectividad y estar preparados para el futuro.

Los acuerdos y modelos contractuales buscan proteger la inversión con contratos a largo plazo, cláusulas de tipo “todo o nada” y derechos de consentimiento que impiden cambios unilaterales. Ese marco contractual pretende crear un entorno pro‑inversión que facilite la consolidación sin desincentivar la competencia efectiva.

La fragmentación del mercado europeo se evidencia en que un operador medio de la UE cuenta con unos 5 millones de usuarios, cifra significativamente menor a los 107 millones de EE. UU. y los 467 millones de China.

Este panorama subraya la necesidad de una consolidación en Europa para lograr economías de escala y densidad que se asemejen a las del mercado asiático. Además, la renovación de unas 500 licencias de espectro plantea un potencial ahorro de 30.000 millones de euros si las autoridades priorizan la inversión en infraestructuras.