Las acciones estadounidenses cerraron mixtas el martes, con el S&P 500 en alza por compras de oportunidad, mientras el Nasdaq cerró plano y el Dow Jones cayó presionado por una nueva demora de Boeing en la entrega del 787 Dreamliner.
El Dow Jones .DJI perdió un 0,19 por ciento a un cierre extraoficial de 8.322,91 puntos. El índice Standard & Poor's 500 ganó un 0,23 por ciento a 895,10 puntos, y el Nasdaq Composite perdió un 0,07 por ciento a 1.764,92 puntos. 

Las acciones del fabricante estadounidense de aviones Boeing fueron las que más perdieron de entre las que integran el Dow Jones de Industriales, donde se depreciaron un 6,46% después de que la compañía anunciara otro retraso para el primer vuelo de su nuevo modelo 787.

Los tres índices se debatieron a lo largo de la jornada entre las ganancias y las pérdidas, aunque consiguieron frenar los acusados descensos superiores al 2% que el lunes los situó por debajo de los niveles que tenían a comienzos de 2009.

Los inversores se mantuvieron cautos a la espera de conocer el miércoles nuevos datos sobre la marcha de la economía estadounidense y, sobre todo, si el Comité del Mercado Abierto de la Reserva Federal, reunido desde hoy en Washington, modifica los tipos de interés o bien los mantiene en torno al cero% actual.

Las ventas de viviendas de segunda mano en EEUU durante el mes de mayo aumentaron un 2,4% respecto al mes anterior, hasta una tasa anualizada de 4,77 millones de unidades, lo que supone aún un 3,6% menos que hace un año, según informó la Asociación Nacional de Agentes Inmobiliarios (NAR).

Asimismo, el inventario de viviendas usadas a la venta disminuyó un 3,5% respecto a abril, hasta 3,8 millones de unidades, lo que sería suficiente para cubrir la demanda de los próximos 9,6 meses al actual ritmo de ventas.

No obstante, el economista jefe de NAR, Lawrence Yun, reconoció que esta subida ha quedado por debajo de las expectativas a pesar de los niveles historicamente bajos de las hipotecas y de las ayudas fiscales de 8.000 dólares puestas en marcha por la Casa Blanca para ayudar a reducir el inventario de viviendas a la venta.