
Banco Santander es uno de los valores damnificados a doble dígito desde que hace casi un mes comenzara la ofensiva de Estados Unidos e Israel sobre Irán. Y la prolongación de este conflicto, no le ha beneficiado con caídas acumuladas que alcanzan el 11% a lo que se suma los problemas en la banca global ante el crédito privado.
Pero lo cierto es que la mayoría de los analistas que siguen el valor colocan su potencial en un lugar cada vez más elevado. De hecho, hoy mismo, desde Autonomous Research colocan su recomendación en sobreponderar mientras que elevan su precio objetivo hasta los 12,80 euros por acción desde los anteriores 12,50.
Eso significa otorgar a las acciones de Santander un posible recorrido alcista de hasta el 35% desde sus niveles de cierre de ayer.
Pero no es el único. El consenso de los expertos que recoge Reuters coloca en 11,99 euros por acción su precio objetivo con consejo medio de compra del valor y potencial que roza el 24%.

Además las últimas individuales profundizan en ese recorrido alcista. Desde UBS sitúan en 12,20 euros su precio objetivo con potencial del 28,5% con consejo de compra. Desde el banco suizo consideran que, pese a perder el buen desempeño previo a la guerra, ya que ahora baja en el mercado un 5,91% en el ejercicio, la acción ha recuperado una valoración atractiva.
Aunque lo cierto es que, desde UBS, se indica que la recuperación de la confianza de los inversores depende de una mejora de la situación geopolítica y de una mayor claridad sobre el desarrollo del negocio del banco español en los mercados emergentes y en Estados Unidos.
Y desde Barclays sobreponderan el valor con PO de 12,70 euros por acción y posible recorrido alcista para el valor de hasta un 34%.
Para Morgan Stanley, Santander es uno de sus top pick del sector europeo con mejora hasta sobreponderar sus acciones y colocándole por delante de otras entidades como Societé Generale esta misma semana, al que coloca como valor preferido junto con ABN, Barclays y Unicredit.
Considera que los bancos europeos siguen siendo resistentes y que los riesgos de calidad de los activos son manejables, aunque destaca que, siguiendo la lección de 2022 será necesaria una mayor visibilidad sobre la incertidumbre geopolítica y una respuesta de política económica efectiva para que los inversores vuelvan a comprometerse con el sector.

