Saber esperar es una de las mejores virtudes que puede tener un inversor. Llamar a las cosas por su nombre es esencial y, por el momento, solo estamos en un rebote. Es cierto que de considerable magnitud, pero así son los rebotes cuando la volatilidad está disparada. Seguimos pensando que estamos dentro de un mercado bipolar (ver “Confiamos en los mínimos en un mercado ciclotímico”) donde los movimientos al alza y a la baja se exagerarán hasta los extremos, pasando de la máxima euforia al mayor de los pesimismos en un abrir y cerrar de ojos. Digo esto porque ya comienzo a escuchar preguntas tales como ¿es momento de hacer cartera a largo plazo? cuando a finales de la semana pasada Europa se encontraba a borde del abismo.
Apuntar a que estamos en un momento ideal de compra a largo plazo cuando el proceso de desapalancamiento económico de las principales economías desarrolladas acaba de comenzar no parece una postura muy defendible pese al atractivo histórico de las valoraciones en Europa. Desde mi punto de vista, una recomendación de compra a largo plazo es la situación actual es un análisis binario, con solo dos posibilidades y sin término medio. Es decir, si la crisis de deuda pública no va a más y el euro se mantiene mi respuesta es que estamos en unos niveles claros de compra. Por el contrario, si piensa que la crisis de la deuda pública va a ir a más y el euro desaparece entonces mi respuesta es no, no es momento de compra a largo plazo.

Pienso que lo más normal es que la crisis de deuda pública no vaya a más y se alcance un acuerdo. Sin embargo esto no es suficiente para mandar una recomendación de compra a largo plazo y les explico la razón. Aunque la probabilidad de que suceda el escenario B es bastante inferior, su riesgo es demasiado elevado. Si nos fijamos en el gráfico inferior de la volatilidad histórica del S&P 500, a lo largo del último siglo, han aparecido muchas oportunidades de compra a largo plazo cuando esta alcanzado niveles elevados. Sin embargo, falló en una ocasión en la Gran Depresión de los años 30. Las caídas desde pico a suelo en aquel entonces rondaron casi el 90%, dejando “pillado” a cualquier inversor en renta variable.
 
Volatilidad anualizada del S&P 500 con datos mensuales

Fuente: Irrational Exhuberance Shiller y elaboración propia

Muchos dirán que no volveremos a una situación similar a la de la Gran Depresión. Lo desconozco, pero si es cierto que la situación actual de partida, elevados niveles de desempleo y endeudamiento en países desarrollados, es inquietante.

Entonces, ¿qué hacemos? Posibilidades, jugar con el asset allocation; solo tendría un peso en RV reducido en mi cartera, no más de un 20% para perfiles de riesgo y no superior al 40% para perfiles agresivos y con un horizonte a largo plazo. Otra posibilidad, dejarse llevar por el análisis técnico y confiar en la tendencia, no anticipar acontecimientos. Vean en el gráfico inferior como un simple cruce de medias móviles de 40 y 200 sesiones nos habría salvado de gran parte de la tendencia bajista ocurrida tras la Gran Depresión.
 
Dow Jones Industriales con medias móviles de 40 y 200 sesiones

Fuente: Bloomberg y elaboración propia

Llegaremos tarde y no compraremos en el mismo suelo de mercado pero ganará tranquilidad y es que el mercado no da duros a pesetas, los actuales niveles de valoración recogen en cierta medida una posibilidad de que ocurra el escenario B no deseado.

Desconozco ahora mismo si el Ibex 35 dejará el suelo de este ciclo en 5.000, 6.000 ó 7.000 puntos. Nosotros continuamos trabajando con una tendencia bajista de fondo porque el volumen de negocio es reducido, las medias móviles de medio y largo plazo se encuentran cruzadas a la baja. Lo que ha conseguido la recuperación desde los mínimos del viernes pasado ha sido incorporar algo de momento alcista a las acciones, algo que favorece un rebote a corto plazo pero que sería precipitado tratar como un cambio de tendencia.
 
Evolución de nuestros filtros técnicos desde el cierre del viernes pasado hasta hoy
        Fuente: elaboración propia

En nuestra cartera de acciones continuamos cómodos con la posición tomada a favor del rebote aunque en la próxima actualización comenzaremos a fijar niveles para ir realizando beneficios en las posiciones largas. No podemos olvidar que la mayoría de filtros (tendencia de medio plazo, tendencia de largo plazo y volumen) se encuentran en territorio negativo y tememos una posible recaída, aunque no una pérdida de mínimos anuales en las próximas semanas.

En nuestra cartera de trading seguimos cómodos con posiciones bajistas en materias primas, petróleo y oro, el ciclo pasará factura a su demanda y favorecerá una apreciación del dólar que las debilite. También continuamos largos a favor del USD en JPY y EUR, la economía estadounidense sigue manteniendo un mejor tono económico que Europa y Japón y por valoración nos resulta atractivo. Nuestra posición a favor del ciclo económico la tenemos bajista en bono alemán a 10 años, Bund, al fin y al cabo si se endereza la situación la RF alemana sufrirá por partida doble, cierre de posiciones refugio y expectativas de subidas de tipos de interés.