El presidente de EE.UU., Barack Obama, justificó su tardanza en reaccionar al escándalo de las primas millonarias de los ejecutivos de AIG, al asegurar que le gusta enterarse de qué está hablando antes de decir algo. El escándalo de AIG fue uno de los asuntos que salió a la luz durante la conferencia de prensa que Obama concedió este lunes para, fundamentalmente, defender sus planes económicos con los que afrontar la crisis.
Algunas de las preguntas que le formuló la prensa versaron sobre el silencio inicial que mantuvo el Gobierno cuando salió a la luz el cobro de 165 millones de dólares en bonificaciones para los directivos de AIG, compañía que recibió ayudas multimillonarias del Estado.

"Bien. Tardamos un par de días porque me gusta saber de que estoy hablando antes de decir nada, ¿vale?", dijo Obama al periodista que le preguntó por su tardanza, que le hizo incluso reaccionar más tarde que el fiscal general de Nueva York, Andrew Cuomo.

El asunto del gigante asegurador salió también a la luz cuando Obama quiso justificar la necesidad de otorgar un mayor poder a la Reserva Federal y al Tesoro para que puedan intervenir instituciones no bancarias, como AIG.

Precisamente, el Secretario del Tesoro, Timothy Geithner, y el presidente de la Fed, Ben Bernanke, acudieron hoy al Congreso para formular esta petición.

En la conferencia de prensa, Obma explicó que en la actualidad las autoridades supervisoras pueden asumir la gestión de un banco, pero no de una empresa aseguradora, como AIG, lo que ha dado como resultado situaciones "sin control", y citó como ejemplo el pago de las bonificaciones millonarias.

"Tenemos que poder asumir el control de cualquier entidad susceptible de poner en peligro la estabilidad del sistema financiero. Ahora mismo no tenemos ese poder", dijo el presidente.