Los reguladores del sector financiero han dado un gran y silencioso paso hacia la armonización de una nueva regularización global, poniéndose de acuerdo para incrementar en todo el mundo los requisitos de capital bancario cuando en cualquier país se declare una burbuja crediticia.

Parte de la gran reforma que plantea "Basilea III", el "capital amortiguador anticíclico" anuncia un cambio en la actuación de los reguladores bancarios nacionales, y es el primer ejemplo concreto de regulación "macroprudencial" que busca moderar los ciclos económicos. Para Paul Tucker, gobernador del Banco de Inglaterra, y representante del Reino Unido en Basilea, "esta medida es muy significativa, pues dirige a la comunidad reguladora a proteger la salud del sistema total antes que a bancos individuales".

El acuerdo, alcanzado el mes pasado, dice que si un país decide que su economía está sobreendeudada -basado en los ratios de crédito y PIB- puede solicitar a los bancos nacionales mantener reservas de capital adicionales ante posibles pérdidas. Los reguladores de cualquier otro país deberán de seguir el ejemplo e imponer un recargo proporcional en sus propios bancos, según sea la exposición de dichas entidades a la burbuja del país.

Una vez que la burbuja se hace presente, los reguladores pueden reducir o eliminar estas medidas amortiguadoras y permitir a sus bancos el uso de capital adicional para absorber las pérdidas. Los 27 miembros del Comité de Basilea en la Supervisión Bancaria firmaron este novedoso acuerdo, incluyendo las principales economías del mundo.

Bárbara Matthews, una consultora norteamericana, comentó que "han cruzado el Rubicón. Hasta ahora el comité de Basilea ha tratado sobre la cooperación para crear bancos más seguros. Ahora están hablando de reciprocidad y están poniendo en marcha una nueva herramienta que rompe la frontera entre la regulación y la política económica.

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en CNBC