El índice de precios de gasto personal, que excluye la volatilidad de precios de los alimentos y la energía y es la referencia preferida por la Reserva Federal (Fed) a la hora de evaluar las presiones inflacionistas en la economía de EEUU, subió una décima en julio hasta situar el indicador interanual en el 1,9%. La Fed ha reiterado en diversas oportunidades que la horquilla de inflación recomendada se sitúa entre el 1% y el 2% por lo que los mercados ven una nueva señal de que la presión de los tipos pudiera aliviarse en breve.