Es inevitable sentir desazón y rabia ante todas las informaciones vertidas por los medios de comunicación durante estas últimas semanas. No es nuestro papel entrar en escándalos políticos o valoraciones judiciales, aunque lógicamente cada uno es libre de opinar. 

No creemos que sea nuestro papel, ya que somos asesores financieros y no políticos. Aunque la exasperación es evidente e irremediable, cuando el IBEX 35 ha pasado de la cota de los 8.600 puntos a perder el nivel crítico de los 8.000 puntos en cuestión de días con la prima de riesgo rondando de nuevo los 370 puntos básicos, se hace evidente la falta de diligencia de nuestros máximos mandatarios. Ciertamente la incertidumbre política instaurada, con el levantamiento de la prohibición de posiciones cortas y las desastrosas cifras de empleo están presionando a la baja el mercado de valores español, al que se le unen una gran parte de selectivos europeos. 

Este lunes hemos conocido un nuevo record del número de parados registrados en las Oficinas de los Servicios Públicos de Empleo en España al cierre de enero, 4.980.778 personas, su nivel más alto en toda la serie histórica comparable que comienza en 1.996, lo que supone un aumento de 132.055 desempleados más en enero, un 2,72% respecto a diciembre. Por añadidura, se han perdido 263.243 afiliados a la Seguridad Social desatando la caja de Pandora, encrudeciendo la realidad de la economía española. Desde Aspain 11 Asesores Financieros EAFI vemos a un Presidente del Gobierno herido en la cumbre hispano-alemana, obcecado en no coger el toro por los cuernos y pedir responsabilidades. Siempre tenemos que ver la parte positiva de las circunstancias y confiamos en que la clase política esté marcada por dirigentes con suficiente experiencia que reglen la corrupción, mejorando el sistema judicial. Necesitamos que bajen los impuestos ya, que bajen las cotizaciones a la Seguridad Social (aunque el sistema de pensiones está quebrado, será la próxima reforma que habrá que acometer) y fomentar el nacimiento de emprendedores y autónomos. Toda la crisis inmobiliaria se ha producido por la falta de prevención por parte de las entidades financieras y la ausencia de formación de sus dirigentes. Y con toda humildad abogamos por tomar medidas que graben a las entidades financieras con un plan de actuación para que vuelvan a conceder créditos. Nos parecen bien que provisionen sus pérdidas pero vemos con distintos ojos que no apoyen proyectos empresariales bien definidos. Lamentablemente cada día que nos levantamos nace una nueva corrupción y lo peor que puede pasar en un sistema democrático es que se instaure en la sociedad la desesperanza y el negativismo.

La inestabilidad jurídica reinante donde la legislación relativa a la energía cambia en razón de meses y no hay una pauta clara en materia fiscal; no es tiempo de cambios dubitativos, sino de dar un paso al frente, firme y directo marcando un verdadero plan de ruta. Aprendamos ya de una vez de nuestros errores, superemos la corrupción, nuestros políticos tienen que aprender de sus homólogos de países como Dinamarca, Finlandia y Nueva Zelanda considerados como los países más transparentes según uno de los últimos informes de Transparencia Internacional (TI), estando a la cola del “ranking” de corrupción, como popularmente se le conoce.

En un país como España, en donde la renta disponible cae y el empobrecimiento de la población es plausible por todos, son necesarias políticas de expansión monetaria de manera urgente por parte del BCE. Además ya venimos apuntando desde hace tiempo en la necesidad de ajustar el déficit, pero no con recortes sin sentido o quizá recortando lo más fácil, sino con verdaderas reformas estructurales del país intentando “sacar a flote el barco”. Si queremos seguir en Europa es momento de hacer los deberes. El sector financiero tan bancarizado instaurado en nuestro país en el que las cajas funcionaban casi como bancos, en el que había una sobredimensión del sector por toda la deuda instaurada tanto en el sector público pero sobre todo en el privado, debe coger las riendas de la actual situación para con sentido de patriotismo definir planes de actuación que nos saquen de la actual crisis económica y política.