El grupo energético alemán E.ON obtuvo un beneficio de 8.396 millones de euros en 2009, más de seis veces los 1.283 millones de euros de 2008, gracias a extraordinarios por 3.500 millones procedentes de las desinversiones en generación para cumplir las exigencias de la Comisión Europea, los intercambios de activos de yacimientos de gas con Gazprom y la venta de la sociedad Thüga. De no contabilizarse estos extraordinarios ni los del ejercicio anterior, el beneficio neto se habría situado en 5.328 millones, un 5% menos que en 2008, en la línea de lo previsto. Con este rendimiento, el grupo ha decidido distribuir un dividendo de 1,5 euros por acción que sitúa el 'pay out' en el 53,6%.