Si 2008 fue el año de la quiebra de Lehman Brothers y del impacto de la crisis de las hipotecas subprime, 2010 ha estado marcado por los problemas en las finanzas públicas de los países europeos periféricos, especialmente Grecia e Irlanda, que desembocaron en un plan de rescate por parte de la Unión Europea y del FMI.


La recuperación económica, apuntada al final de 2009, se ha consolidado en EEUU y en Alemania, mientras los mercados emergentes han continuado con su impecable trayectoria. El crecimiento mundial ha estado cerca del 5%, uno de los mayores en las últimas décadas, gracias a las economías emergentes, especialmente a China (10%).

Por su parte, la inflación está razonablemente controlada en la UE y en EEUU, a pesar del repunte puntual que hemos visto a fin de año producido, principalmente, por la subida de precios del petróleo y de las materias primas, en general. Lo cierto es que, con unas tasas de paro elevadas y con la capacidad productiva disponible existente, es difícil pensar que la inflación pueda ser un problema serio, al menos a medio plazo. Esto ha permitido mantener los estímulos monetarios por parte del BCE y sobre todo de la FED para relanzar la economía e intentar reducir el paro. A pesar de ello, EEUU cierra 2010 con una tasa de desempleo del 9,4% (9% en 2009); Alemania, en cambio, reduce su paro al 7,5%, gracias al fuerte crecimiento económico experimentado, muy apoyado en el sector exterior.

En España, la economía se mantiene estancada, con un crecimiento anémico, mientras que el desempleo continúa subiendo hasta tasas históricamente altas, superiores al 20% y sin una perspectiva clara de mejora. La subida del precio de los carburantes en la última parte del año, llevó al IPC casi al 3%, mostrando los desequilibrios y las rigideces de la economía española.

El déficit público de Grecia pasó del 4% al 12% tras corregir los datos manipulados, utilizados por el Gobierno anterior. Ello generó una gran desconfianza en los mercados frente a la salud financiera de Grecia, que se extendió rápidamente al resto de los países periféricos de la zona euro, afectando fuertemente a la deuda pública de estos países. En mayo, la UE creó un fondo de rescate con el fin de apoyar a los países que pudieran entrar en problemas de solvencia.

Como consecuencia de lo anterior, los países afectados, entre ellos España, tuvieron que implementar, rápidamente, medidas para recortar fuertemente el déficit público, que se había disparado hasta límites no soportables, generando dudas sobre la solvencia del estado para el pago de la deuda. En el caso de Grecia se convirtió en un país intervenido, con un plan de ajuste fiscal muy fuerte, que amenaza con mantener a la economía en recesión durante mucho tiempo.

En octubre, se produjeron ventas masivas de bonos de los países periféricos, debido al riesgo de contagio de Irlanda, obligando a nuevos recortes fiscales por parte de los países afectados, aunque los mercados no los consideraron suficientes. En noviembre, Irlanda, que se había visto obligada a rescatar su sistema bancario, debido a la tremenda burbuja inmobiliaria en la que se había visto inmerso, dando una garantía explicita a sus bancos, tuvo que ser rescatada, al ser incapaz de soportar la insolvencia de sus bancos nacionalizados. Por todo lo anterior y por las bajadas de calidad crediticia de las agencias de rating, la deuda de los países periféricos se encareció notablemente.

Este incremento en las primas de riesgo de estos países de la eurozona impactó en los mercados de renta variable, siendo la bolsa española un fiel reflejo de los problemas surgidos, cayendo más del 17% en 2010, frente a la subida de otras bolsas de países europeos no periféricos, como por ejemplo Alemania, donde el DAX subió un 16%. Como referencia de la zona euro, podemos destacar la caída del 5% del Eurostoxx 50, arrastrado, entre otros por los grandes valores españoles, especialmente BBVA y Santander. Por contra, las grandes empresas automovilísticas, químicas o industriales en general (especialmente alemanas) registraban fuertes revalorizaciones.

La reestructuración de las cajas en España reduce el número de entidades de 45 a 17. Crece el tamaño medio del balance, y se reduce el número de oficinas y de empleados, ganando eficiencia. El Gobierno crea el Frob, un fondo de ayuda a la reestructuración bancaria, que permite recomponer el capital de las entidades tras las fortísimas provisiones por la depreciación de inmuebles en cartera o los préstamos a promotores fallidos.

2010 ha sido un año bueno para los activos refugio: el oro superaba los 1.400 $ por onza (1.096 en 2009). El petróleo, por la recuperación en EEUU y en Alemania y por el continuo crecimiento del consumo en los países emergentes, se situaba muy cerca de los 95$ por barril (77$ en 2009). El dólar se beneficiaba de las dudas sobre el euro, que llegó a cotizar por debajo de 1,30$ (1,43 en 2009).


Perspectivas 2011

Será un año muy parecido al segundo semestre de 2010 con:
- tensiones en la deuda pública de los países periféricos, sobre todo en los períodos de refinanciación, y riesgo de rescate;
- volatilidad muy alta en los mercados de deuda pública y en el de divisas;
- crecimiento mundial por los países emergentes (sobre todo China), EEUU y Alemania;
- aumento del riesgo inflacionista por el precio de las materias primas, y porque no subirán los tipos hasta que el crecimiento genere empleo.

La mayor actividad económica y los bajos tipos de interés benefician a las compañías con balances saneados, sin dificultades de encontrar financiación y con ventas en países emergentes. El alza en los beneficios impulsará su cotización.

Las altas rentabilidades ofrecidas por la deuda pública de países como España o Italia o por las cédulas hipotecarias de sus bancos muestran una interesante alternativa a la renta variable. Pero no exenta de riesgos.