El Fondo Monetario Internacional  venderá bonos por primera vez en su historia para financiar sus programas de crédito, una vez que su Consejo Ejecutivo apruebe la operación. El primer ministro de Rusia, Vladimir Putin, comunicó al organismo que quiere comprarle bonos por valor de 10.000 millones de dólares, una declaración que Strauss-Kahn recibió de forma positiva.
La emisión de bonos está contemplada en la carta fundacional de la institución, firmada en 1944, pero nunca se ha llevado a la práctica.

Rusia, China, India y Brasil son los principales impulsores de la idea, pues prefieren aportar fondos al FMI mediante la compra de títulos a la entrega de contribuciones de forma tradicional.

Los bonos les darían más flexibilidad, pues los bancos centrales podrían vendérselos y comprárselos entre ellos, al tiempo que serían contabilizados como reservas de divisas del país, según la propuesta de los cuatro países, presentada en la Asamblea del FMI en abril.

Emisiones limitadas

Las emisiones se prevén limitadas, por lo que los títulos estadounidenses seguirán siendo la apuesta predilecta para mantener las reservas nacionales.

Con las emisiones de bonos y aportaciones tradicionales, el FMI quiere obtener los 500.000 millones de dólares en recursos adicionales prometidos en la cumbre presidencial del G-20 a principios de abril.

Los títulos del Fondo serán en Derechos Especiales de Giro, la moneda virtual con la que el organismo opera, que consiste en una canasta compuesta por el dólar, el yen, la libra esterlina y el euro. La entidad no reveló los detalles de la primera emisión de títulos, como su vencimiento o su valor total.